Guillem Fernández y Beatriz Fernández durante la rueda de prensa - EUROPA PRESS
BARCELONA, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un estudio de Arrels Fundació ha mostrado que el 72,6% de personas sin hogar de Barcelona no tiene expectativa de poder acceder a una vivienda, y de los que sí la tienen, la mayoría están en espera para soluciones temporales como albergues (34,2%) o precarias, como pensiones o habitaciones (16,8%).
Es una de las conclusiones del informe 'Vivir en la calle en Barcelona. Radiografía de una ciudad sin hogar (2025)', realizado a partir de 676 encuestas a personas sin hogar de Barcelona hechas el junio pasado, y presentado este martes por la directora de Arrels, Beatriz Fernández, y el responsable de Investigación, Incidencia y Evaluación de la entidad, Guillem Fernández.
La directora ha recordado que la cifra de personas sin hogar en Barcelona ronda las 2.000, según el recuento de la entidad de 2025, ha afirmado que el porcentaje que no tiene perspectiva de mejora es "muy significativo", y ha dicho que es síntoma de que los recursos de salida que se están planteando no se adaptan a la realidad ni a las necesidades de estas personas.
PERFIL
El 87,6% de los encuestados son hombres, y el 10,6%, mujeres: Guillem Fernández ha remarcado que las trayectorias de sinhogarismo femenino son "totalmente diferenciadas", con una serie de violencias y vulnerabilidades asociadas que hacen que la calle sea para ellas el último recurso.
Tienen una media de 42,7 años, edad en la que debería haber plena actividad laboral y "plena integración social"; un 20,5% son jóvenes de 18 a 29 años, y un 71,8% tiene nacionalidad extranjera, especialmente extracomunitaria (56,4%).
El sinhogarismo juvenil representa el 20,5% de la muestra, frente al 15% de 2023, y las personas mayores de 55 años constituyen el 19,1%.
Para la directora, los datos muestran que el sinhogarismo "no es homogéneo", sino que afecta a distintas realidades que deben abordarse de distintas formas, y que afectan a todo el ciclo vital de las personas.
ALQUILER Y PROPIEDAD
El 92,7% de encuestados han vivido en una vivienda estable a lo largo de su vida; el 26,8% declara que su última vivienda era de alquiler (y que se les desahució, finalizó el contrato o el edificio fue declarado en ruina), y el 8,5%, de propiedad.
Eso sitúa la pérdida de vivienda como "una de las principales vías" de entrada a la calle, mientras en otras épocas, como la crisis económica de la década pasada, lo había sido más la pérdida de trabajo.
Otras procedencias incluyen viviendas compartidas con familiares o amigos (17,7%), albergues para personas sin hogar (13,3%), hostales o pensiones (6,6%) o viviendas ocupadas (5,6%).
ESTANCIA EN LA CALLE
La media de tiempo de estancia en la calle ha bajado hasta los 3 años y 6 meses, frente a los 4 años y medio de 2023, pero los responsables de Arrels advierten de que la causa es la incorporación de muchas personas nuevas en la franja de entre 0 y 6 meses, y no que esté desapareciendo la cronificación.
En concreto, el 36,6% de encuestados hace menos de 6 meses que vive en la calle, un porcentaje que aumenta en 7 puntos respecto a 2023 (cuando era del 29,5%) y, además, el 62,7% afirma no haber vivido episodios de calle previamente, mientras el 34,3% sí habían pasado por etapas de sinhogarismo.
SITUACIÓN ADMINISTRATIVA
Beatriz Fernández ha apuntado que, en cuanto a las dificultades administrativas, cuestiones como la normativa de extranjería y el padrón inciden directamente porque constituyen un "metaderecho", es decir, que permiten acceder a otros derechos.
En este ámbito, el 63% de personas sin hogar de Barcelona estaban empadronadas, pero el 32,8% (7 puntos más que en 2023) todavía no y el 44,7% de encuestados con nacionalidad comunitaria y el 68% de extracomunitarios no dispone de los requisitos para realizar trámites de extranjería.
De entre los motivos por los que no están empadronados destacan la falta de documentación necesaria (53,5%) y la denegación por parte de los municipios, que sube hasta el 12,1%, mientras el no empadronarse por decisión propia baja hasta el 5,6%.
Las razones principales de los encuestados para haber acudido a Barcelona incluyen la búsqueda de trabajo (45% como razón principal y 25% como segunda) y una mayor calidad de vida (13% como razón principal y 27% como segunda).
En esta línea, la directora espera que el proceso de regularización, antes de tener los datos de 2026, pueda ayudar a algunas de las personas.
PROPUESTAS
Arrels defiende desarrollar una política pública de abordaje "primerizo" con realojos rápidos y coordinación entre todos los ámbitos implicados, tramitación acelerada de prestaciones y apoyo intensivo en aspectos como salud mental y adicciones, entre otros.
También apoya desarrollar una política de "desinstitucionalización", garantizar acceso a una vivienda estable y apoyo flexible, crear una red urbana de alojamientos estables de baja exigencia y de proximidad, y aprobar la Ley de sinhogarismo "sin desvirtuarla", con presupuesto detrás y que considere a las personas sin hogar sujetos de derechos.
Preguntada sobre la ola de calor, Beatriz Fernández ha destacado que las personas que viven en espacio público son casi "las primeras" que viven sus efectos, ya que están más expuestas y se reducen los espacios donde pueden cuidar su higiene, y ha insistido que son personas que no acostumbran a acudir rápidamente a urgencias, por lo que a menudo presentan golpes de calor o quemaduras.