BARCELONA/MADRID 21 Ene. (EUROPA PRESS) -
El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol ha afirmado que España saldrá de la crisis porque, desde principios de mayo de 2010, "en lo económico manda más Almunia (como vicepresidente de la Comisión Europea) que Zapatero".
No obstante, ha advertido de que esta crisis será "fuerte y duradera" y de que dejará secuelas.
En un foro sobre Medicina Rural celebrado este viernes en Madrid, ha considerado que a Zapatero le dictan las políticas económicas desde Europa, lo cual es "una suerte muy grande", porque la UE puede asumir Grecia o Irlanda, pero no el fracaso español.
Considera que ahora España está aplicando las medidas económicas que había que tomar, aunque sus resultados "no serán para mañana".
Sin embargo, reconoce que, tras estos recortes, en las comunidades autónomas "se acabó la alegría".
Lo ha justificado afirmando que España se ha comportado en el gasto "con la petulancia del nuevo rico", y ahora se ve obligado a pagarlo.
A su juicio, la culpa del déficit que sufren las autonomías es de las autonomías, pero también del Estado.
En concreto, existe "un problema muy grave de financiación no sólo en la sanidad, sino en todo el sistema social", y la solución no es devolver competencias, sino reflexionar sobre alternativas como el copago.
PRESCINDIR DEL MINISTERIO DE SANIDAD
En materia sanitaria, afirma que la mejor manera de reducir costes es reducir el peso del Ministerio, que "teóricamente no debería existir", pues las competencias están trasferidas a las comunidades, aunque admite la necesidad de una coordinación a nivel general.
Otra medida sería no construir más hospitales --aunque rechaza cerrar los que ya existen--, y apuesta por facilitar la entrada de proveedores de servicios del ámbito privado en la sanidad, una medida que ha funcionado en Cataluny, donde "conviven con lo público".
Dice que el sistema sanitario español es bueno y exportable a otros países, pero en Cataluña estos servicios están "atosigados" por el rápido crecimiento poblacional de los últimos años gracias a la política en inmigración del Gobierno, que considera laxa.
CATALÁN EN EL SENADO: SIMBÓLICO
Ha hablado también de las diferencias entre el presidente Artur Mas y el Gobierno, las mismas --dice-- que expresó el ex presidente José Montilla cuando habló de la "desafección" entre Catalunya y España.
A su juicio, la Generalitat ha actuado "con más lealtad institucional que el Gobierno español" en solidaridad financiera con otras autonomías, pues ha ayudado a las comunidades menos desarrolladas sin recibir nada a cambio del Estado para mantener su competitividad, a lo que el Gobierno se comprometió.
Sobre la polémica del catalán en el Senado, Pujol ha señalado que es algo simbólico, mientras que en otros casos respaldar el uso del catalán es un asunto "capital, desde una perspectiva catalana", pues sin apoyo esta lengua estaría muy amenazada y podría dejar de hablarse en unos 30 ó 40 años.