La pobreza infantil en Catalunya se dispara 2,7 puntos en un año y se sitúa en el 26,4%

Taller niños jugando
AYUNTAMIENTO DE SANTANDER
Actualizado 19/12/2012 15:03:02 CET

BARCELONA, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

La pobreza infantil afecta ya al 26,4% de los catalanes menores de 16 años, cifra que se ha disparado en 2,7 puntos en solo un año, y el riesgo de exclusión social del conjunto de la población en Catalunya se sitúa en el 25,5%.

Lo ha revelado este miércoles el Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat), que ha concretado que esta cifra del 25,5% de riesgo de exclusión social --conocida como tasa Arope-- se desprende del hecho de que el 19,1% de los catalanes viven bajo el umbral de la pobreza económica, el 5% tienen privaciones materiales severas y el 9,3% viven en hogares con baja intensidad de empleo, con la mayoría de sus miembros en paro.

Esta coyuntura económica y social ha provocado que la tasa de pobreza infantil se haya incrementado en 2,7 puntos, aunque en el caso de los mayores de 65 años se ha reducido en 3,7 puntos.

La tasa Arope en Catalunya se sitúa por encima de la media europea (24,2%) y se asemeja a países como Chipre (23,5%), Portugal (24,4%) y Polonia (27,2%).

El Idescat ha llegado a estas conclusiones considerando que el umbral de la pobreza se sitúa en unos ingresos inferiores a los 8.176 euros netos anuales por persona, un 6,2% inferior al año anterior.

Los ingresos medios netos anuales de las viviendas catalanes en 2011 fueron de 26.418 euros, un 5,4% menos que el año anterior, y los ingresos medios por persona se situaron en 10.101 euros, un 5% inferior.

MENOS DE 35.000 EUROS ANUALES

Según el Idescat, esta disminución de la renta media de las viviendas es fruto de la reducción del numero de hogares con ingresos netos superiores a los 35.000 euros anuales, umbral que no alcanzan el 20% de las familias.

En este sentido, durante 2011 han aumentado un 9% las viviendas que ingresan menos de 14.000 euros al año, y ya representan el 24% del total.

Por ello, más de la mitad de las viviendas catalanas recibieron algún tipo de prestación social el año pasado, aunque se ha reducido el numero de hogares con prestaciones de paro y subsidios.