BARCELONA 19 Oct. (EUROPA PRESS) -
Pelucas, peines, espejos, joyas y todo tipo de vestidos y recipientes para el maquillaje y los cosméticos --más de 100 piezas en total-- invaden desde este jueves el Museu Egipci de Barcelona, que abre la muestra 'Moda y belleza en el antiguo Egipto' con el objetivo de descubrir cómo era el culto a la estética en tiempo de faraones.
La muestra, comisariada por Elvira d'Amicone, está ordenada cronológicamente: abarca desde el periodo predinástico (3.000 a.C) hasta el siglo VI a.C, y todas las piezas proceden de hallazgos funerarios, pues los egipcios se preparaban a fondo para la vida en el más allá.
Una de las piezas más destacadas es una sepultura en una cesta de juncos excepcionalmente conservada de un bebé de dos años, fechada en las dinastías V-VI (2.465-2.152 a.C.) y acompañada de unas diminutas sandalias de cuero.
El calzado, poco habitual en un país donde incluso los faraones iban descalzos, tenía una presencia importante en las sepulturas, pues debían usar las sandalias para emprender el largo viaje hacia la eternidad.
Así, también se muestran sandalias de madera pintada en blanco y de fibra trenzada, en forma de chancleta, pues las botas, botines, y zapatos más parecidos a los actuales sólo se introdujeron después de las conquistas griega y romana.
Otras piezas importantes son dos túnicas de lino con pliegues en sentido horizontal --sólo se conservan una veintena en todo el mundo-- provenientes del Museo Egipcio de Turín y restauradas por la Fundació Clos.
La exposición incluye numerosas estelas funerarias con escenas sobre las prácticas higiénicas, la corrección de las posturas y el ideal de belleza femenino.
Las egipcias eran delgadas y estrechas de caderas, algo que les provocaba problemas en el parto, ha recordado la comisaria, y que en la exposición se muestra en multitud de estatuillas que se incluían junto al sarcófago para acompañar a los muertos.
También se exponen peines y trenzas de pelo natural, que tanto usaban hombres como mujeres: de hecho, las pelucas femeninas eran menos elaboradas que las de hombre, y tenían un aspecto más natural.
Tampoco faltan collares de laspilázuli, y recipientes de alabastro en los que se guardaban todo tipo de cremas y ungüentos, pero la exposición se cierra con un golpe de efecto.
Para el final queda el conjunto de sarcófagos descubiertos por Ernesto Schiaparelli, en las excavaciones de 1906 en el Valle de las Reinas, concretamente en las tumbas de los príncipes Jaemuaset y Setherjepeshef, hijos de Ramsés III.
"La moda parece un tema banal, pero proyectado en la antigüedad permite hacer reflexiones. Descubrimos que en algunas cosas no hemos cambiado nada", ha comentado la comisaria sobre esta exposición, que se podrá ver en Barcelona hasta julio de 2012.