Publicado 06/01/2016 18:59CET

La actividad de un agujero negro puede observarse con rayos visibles

AGUJERO NEGRO
NASA/JPL-CALTECH

MADRID, 6 Ene. (EUROPA PRESS) -

Todo lo que se necesita para observar un agujero negro cercano activo es un telescopio de 20 centímetros.

Un equipo internacional de investigadores informa de que la actividad de estos fenómenos puede observarse por la luz visible durante estallidos y que la luz parpadeante que emerge de los gases que rodean los agujeros negros es un indicador directo de esto.

Los resultados del equipo, detallados en un artículo publicado en la revista 'Nature', indican que los rayos ópticos y no sólo los rayos X proporcionan datos de observación fiables de la actividad del agujero negro. "Ahora sabemos que podemos hacer observaciones sobre la base de los rayos ópticos -es decir, la luz visible-- y que los agujeros negros pueden verse sin rayos X de alta especificación o telescopios de rayos gamma", explica la autora principal, Mariko Kimura, estudiante de maestría en la Universidad de Kyoto, Japón.

Una vez en varias décadas, algunos agujeros negros binarios sufren "explosiones", en las que enormes cantidades de energía --incluyendo rayos X-- se emiten a partir de sustancias que caen en el agujero negro. Los agujeros negros están comúnmente rodeados por un disco de acreción, en el que el gas de una estrella compañera se dibuja lentamente hacia el agujero en forma de espiral. La actividad de los agujeros negros se observa normalmente a través de rayos X, que se generan en las partes internas de los discos de acreción donde las temperaturas alcanzan los 10 millones de grados Kelvin o más.

V404 Cygni, uno de los agujeros negros binarios que se consideran más cercanos a la Tierra, "despertó" después de 26 años de inactividad el 15 de junio de 2015, sufrió una de esas explosiones. Liderado por astrónomos de la Universidad de Kyoto, el equipo tuvo éxito en la obtención de cantidades sin precedentes de datos de V404 Cygni, detectando patrones repetitivos que tienen escalas de tiempo desde varios minutos a unas pocas horas. El equipo vio que los patrones de fluctuación óptica se correlacionaron con los de rayos X.

Con base en el análisis de los datos de observación ópticos y de rayos X, los astrónomos de Kyoto y sus colaboradores en la agencia espacial JAXA, el laboratorio nacional de RIKEN, y la Universidad de Hiroshima, mostraron que la luz se origina en los rayos X que salen de la región más interior del disco de acreción alrededor de un agujero negro. Estos rayos X irradian y calientan la región exterior del disco, por lo que emiten rayos ópticos y, por lo tanto, se hacen visibles para el ojo humano.

La observación de la explosión, según los investigadores, fue el fruto de la colaboración internacional entre países en diferentes zonas horarias. "Las estrellas sólo se puede observar en la oscuridad y sólo hay unas cuantas horas cada noche, pero al hacer observaciones de diferentes lugares de todo el mundo fuimos capaces de tener datos más completos --dice el coautor Daisuke Nogami--. Estamos muy contentos de que nuestra red de observación internacional fuera capaz de reunirse para documentar este raro evento".

El estudio también reveló que estas variaciones repetitivas ocurren en tasas de almacenamiento de menor masa de una décima parte de lo que se pensaba. Esto indica que la cantidad de la tasa de acreción de masa no es el principal factor desencadenante de la actividad repetitiva alrededor de los agujeros negros, sino más bien la duración de los periodos orbitales.

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