Actualizado 10/03/2015 18:33

Discos de polvo cósmico soportan el fuego del infierno

Cúmulos estelares en el centro de galaxia
Foto: REUTERS

MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Astrónomos de la Universidad de Bonn han descubierto un fenómeno inusual en el centro de la Vía Láctea: Detectaron unos 20 discos de polvo y gas en estrellas excepcionalmente grandes y calientes.

   La existencia de estos discos en presencia del campo de radiación destructivo de sus enormes vecinos fue una sorpresa. El equipo científico está planteando cómo estos discos giratorios son capaces de resistir la evaporación en estas condiciones extremas. Los resultados se publican en la edición más reciente de la revista Astronomy & Astrophysics.

   El centro de la Vía Láctea es un vivero de estrellas jóvenes: En su corazón, estrellas más jóvenes nacen en nubes oscuras más que en cualquier otro lugar en la galaxia. Estas estrellas se forman en grupos ricos tales como los cúmulos 'Quíntuplet' y 'Arches', que fueron el foco de la investigación.

   Ambos cúmulos de estrellas no tienen más que unos pocos millones de años y contienen estrellas más masivas que 100 veces la masa del Sol "Esperábamos que la enorme energía de radiación de estas bestias gigantes evaporase el material alrededor de sus vecinos más pequeños en menos de un millón de años", dice Andrea Stolte, del Instituto Argelander de Astronomía de la Universidad de Bonn.

   Stolte y sus estudiantes de doctorado en la Universidad de Bonn y otras universidades descubrieron un inesperado número de discos de polvo de estrellas en los cúmulos citados y alrededores. "En un ambiente tan hostil, no esperábamos encontrar ningún disco de más de unos pocos cientos de miles de años y todavía nos encontramos más de 20 discos de cada grupo en edades de unos pocos millones de años", dice Stolte, que coordinó el proyecto. Este sorprendente descubrimiento contradice las teorías estándar de supervivencia de los discos en guarderías estelares y alude a los procesos no revelados que tienen lugar en estos cúmulos del centro galáctico.

   El fenómeno inesperado pudo ser observado con el telescopio VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO) en el desierto chileno de Atacama y el Telescopio Espacial Hubble (HST). "Nosotros no habríamos sido capaces de vislumbrar a través de las capas densas de polvo en el corazón de la Vía Láctea con luz visible", explica el Maryam Habibi, que realizó su tesis doctoral en la Universidad de Bonn.

   Cómo estos discos giratorios sobreviven al fuego del infierno de sus vecinos gigantes es desconcertante. Los astrónomos consideran dos posibilidades: o bien el gas y los discos de polvo muestran una inmunidad sin precedentes a su ambiente hostil, o un mecanismo previamente no observado recarga los discos.

   La solución puede estar en las estrellas compañeras. Cuando dos estrellas giran alrededor una de la otra, el compañero más grande puede proporcionar combustible a su gemelo más pequeño, posiblemente para repostar material del disco a una velocidad lo suficientemente grande como para compensar las pérdidas causada debido a la evaporación intensa por la radiación UV que rodea a la pareja.

   Una posibilidad aún más inesperado emerge con la presencia de estos discos, que no se consideraba posible en estas regiones extremas de la Vía Láctea: Si discos densos de gas y polvo son capaces de sobrevivir durante largos períodos de tiempo en este ambiente hostil, pueden proporcionar las condiciones para la formación de planetas.

   "Si ese material es suficiente, sigue siendo especulación. De una forma u otra el corazón de la Vía Láctea ofrece amplias oportunidades para los descubrimientos inesperados desde la perspectiva de un astrónomo", concluye Stolte.