Actualizado 05/10/2017 12:56 CET

Fenómeno inexplicable en la fusión de un cúmulo de galaxias

Abell 1033
FRANCESCO DE GASPERIN (UNIVERSIDAD DE LEIDEN)

   MADRID, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Astrónomos han presenciado una cola de gas de una galaxia que se extinguió lentamente, pero luego volvió a encenderse. No está claro de dónde proviene la energía para tal 'rejuvenecimiento'.

   Los científicos estaban investigando Abell 1033. Este es un grupo que consta de dos grupos más pequeños en fusión. Abell 1033 se encuentra en la constelación norte de Leo Menor (cerca de Ursa Mayor). Los grupos de galaxias son las estructuras más grandes del universo. Pueden contener cientos o miles de galaxias similares a la Vía Láctea. Los grupos más pequeños pueden fusionarse para formar un grupo más grande.

   Los astrónomos observaron que una galaxia individual en un cúmulo de Abell 1033 dejó un rastro de gas mientras viajaba a través del otro cúmulo. En una escala astronómica, semejante sendero se parece al rastro de humo de color detrás de un avión acrobático.

   Los astrónomos habían esperado que el rastro de gas, como los que están detrás de un avión de acrobacias, moriría lentamente y eventualmente desaparecería. Para su asombro, vieron que el final del sendero de gas era más brillante que el medio.

   "Esto fue totalmente inesperado", dice en un comunicado Francesco de Gasperin, de la Universidad de Leiden, que lideró el estudio. "A medida que estas nubes de electrones irradian su energía a lo largo del tiempo, deben ser más débiles y desaparecer; en este caso, después de más de cien millones de años, la cola de electrones brilla intensamente".

   Todavía no hay una explicación precisa del fenómeno. Parece que el sendero se ilumina cerca del centro del otro grupo de galaxias. De Gasperin dice: "Parte de la energía liberada en el evento de fusión debe haber sido transferida para rejuvenecer la nube de electrones".

   La investigación sobre la fusión de cúmulos de galaxias es complicada porque los astrónomos sólo ven una instantánea del proceso que en total dura miles de millones de años. Además de eso, los telescopios que son necesarios para la investigación tienen que recibir señales con frecuencias extremadamente bajas.

   Los astrónomos combinaron datos del Indian Giant Metrewave Radio Telescope y LOFAR (Low Frequency Array). LOFAR fue diseñado y construido por el instituto de investigación holandés ASTRON. El telescopio se compone de miles de antenas distribuidas en ocho países. El corazón de LOFAR se encuentra en Drenthe, en el noreste de los Países Bajos.

   "Es como estar entre los últimos exploradores, tan pronto como nos movemos a territorios inexplorados, o en este caso, frecuencias inexploradas, nuestro universo todavía está lleno de sorpresas", dice De Gasperin. "Y esto es sólo un primer paso, aún queda mucho por hacer para comprender la complejidad de los conglomerados de galaxias y encontrar lo que está al acecho en frecuencias de radio bajas".

   El estudio ha sido publicado en Science Advances.