La apiterapia, una alternativa para curar el reúma, la artrosis, el lumbago y hasta el estrés postvacacional

Europa Press Ciencia
Actualizado: sábado, 4 septiembre 2004 15:35

MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -

Lleva tiempo pero los expertos aseguran que las picaduras de abejas pueden curar el reúma, la ciática, la artrosis, el lumbago, la psoriasis y hasta el estrés postvacacional, según explicó a Europa Press Televisión, Pedro Pérez-Gómez, un apiterapeuta que utiliza los productos de la colmena para aliviar el dolor y el estrés en los pacientes.

"La apiterapia es el uso de los productos de la colmena (miel, jalea real y propóleos) para paliar, curar o mejorar el estado de la persona. De lo que se trata es de armonizar el funcionamiento del cuerpo y de la mente", comentó Pérez-Gómez, quien explicó que la picadura debe utilizarse cuando el paciente ha atravesado todo un proceso anterior con el que no ha logrado curarse.

En contra de lo que puede pensarse, la picadura de abeja es "fundamentalmente antiinflamatoria", ya que "hace que las glándulas suprarrenales generen cortisona lo que produce una bajada de la inflamación, y esta cortisona producida por el propio organismo es cien veces más potente como antiinflamatorio que un medicamento", explicó.

El veneno de las abejas es también antiséptico, antivírico y funciona, según este apiterapeuta, como un antibiótico al contener muchas propiedades curativas. Según Pérez-Gómez, contribuye a que la sangre circule con más fluidez por nuestro organismo en favor de la curación.

La apiterapia es una técnica que se utiliza desde hace miles de años por los primeros apicultores para paliar los dolores en algunas articulaciones, principalmente en rodillas y codos, y los primeros síntomas de artrosis. Sin embargo, este apiterapeuta ha descubierto que las abejas no pican en cualquier lugar si no que ellas mismas eligen ciertos puntos del cuerpo que se encuentran alterados para clavar su aguijón y que coinciden con los puntos de la acupuntura.

Por ello, desde hace tiempo combina ambas técnicas para el tratamiento de enfermedades pero también pueden aplicarse a ciertos puntos de tensión generados, por ejemplo, por el estrés, incluso el postvacacional.

"El paciente que viene aquí lo hace resabiado porque se ha sometido a otras terapias que no le han dado resultado. Los pacientes notan rápidamente los cambios, empiezan a tomar ilusión por la curación y lo que quieren es curarse pasado mañana. Es un proceso que hay que seguir y aunque esto es bastante rápido no funciona tan rápido como quisiéramos. Lleva su tiempo pero acaba funcionando", afirmó.

Pablo, uno de sus muchos pacientes, tiene 35 años y padece una tendinitis. Empezó su tratamiento hace apenas dos semanas pero se mostró satisfecho con los primeros resultados. "Es difícil de explicar pero notas alivio y también seguridad porque vas viendo las cosas más claras, y de momento, también siento una mejoría a nivel físico", comentó.

El joven afirmó que la técnica no es dolorosa. "Puede que puntualmente un pinchazo te duela pero en general no es doloroso.

Siempre es más dolorosa la inyección de un practicante", bromeó.

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