AZUQUECA DE HENARES, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -
Gemelas hasta en las notas. Así son Laura Lara y María Martínez, dos hermanas gemelas de Azuqueca de Henares que han sacado una nota de 9,94 cada una en la carrera de Historia que ambas coincidieron en estudiar en la Universidad de Alcalá de Henares. Por este excelente expediente académico, el miércoles recibieron el Premio Número Uno de la Asociación de Amigos del citado centro académico, y ahora optan al Premio Nacional de Fin de Carrera. Por coincidir, coinciden hasta en su sueño: ser profesoras.
Estas dos hermanas de 23 años, nacidas en Guadalajara, cursaron 43 asignaturas en la carrera, y ambas sacaron sacaron 41 dieces y dos nueves, notas que han ido obteniendo a lo largo de toda su vida desde que iniciaron sus estudios en el colegio. Como ejemplo, las gemelas sacaron un 9,5 de nota en la Selectividad. Únicamente nueve centésimas separaban una calificación de otra.
Si de algo se jactan estas dos jóvenes es haber faltado únicamente dos veces a sus clases, y en esas dos ocasiones aseguran haber tenido que ir al médico por obligación. Y es que ir a clase y luego a la biblioteca han sido, son y seguirán siendo dos de sus grandes pasiones. Así explican cómo era un día en la vida de estas dos gemelas durante un curso académico.
"Después de clase, cuando no nos volvíamos a Azuqueca, nos quedábamos a estudiar en la biblioteca para preparar temas, para repasar los apuntes o para hacer trabajos que nos mandaban de las diferentes asignaturas", explicó María en una entrevista concedida a Europa Press Televisión.
OCHO HORAS AL DÍA
Las ocho horas que dedicaban diariamente a estudiar explican su gran amor por los estudios. Antes de que llegara la época de exámenes, precisó María, solían dedicar "entre seis y ocho horas" a los libros, y cuando se acercaban las fechas de las evaluaciones, "bajábamos el ritmo porque ya lo teníamos aprendido de atrás".
"Hacíamos lo contrario que la mayoría de la gente. En el tiempo de exámenes nos lo pasábamos mejor porque solo repasábamos lo temas ya preparados", subrayó.
Al respecto, su hermana, Laura, agregó que sus aspiraciones "nunca han sido tener un díez en todas las asignaturas, sino conocer y formarse lo mejor posible". Esta convicción les ha traído durante toda su vida, sobre todo durante su etapa en el instituto, algún que otro disgusto por la incomprensión que han encontrado entre sus compañeros. La cosa cambió cuando llegaron a la Facultad de Historia.
"En la Universidad, las relaciones han sido muy buenas y muy distintas a las del instituto. Allí había un ambiente bastante hostil, sobre todo en los cursos inferiores", destacó María, quien se quejó de que parece que sus compañeros "no tenían otra cosa mejor que hacer que meterse con las dos empollonas". "Nos criticaban porque no les gustaba lo que hacíamos, nos amenazaban y hasta hemos sufrido robos. Además, nos colgaban carteles en la espalda con miles de insultos", recordó María.
Sin embargo, a pesar de vivir en un ambiente bastante desagradable en las aulas, esta situación no las ha afectado porque "hemos tenido una personalidad muy fuerte", explicó María, quien se niega a creer que tanto su hermana como ella reúnan las características típicas del conocido como "empollón".
ESTUDIOS DE POSTGRADO
Sin embargo, las hermanas, tras superar esa etapa del instituto, han continuado 'hincando los codos' con la misma ilusión que el primer día y en la actualidad han empezado con sus estudios de postgrado. Laura se va a doctorar en Edad Contemporánea y María en Edad Moderna.
Con respecto a su uso del tiempo libre, ambas reconocen que tienen "una agenda muy apretada como para encontrar el tiempo para conocer a gente nueva". "Siempre a la hora de entablar una relación amistosa con alguna persona que conoce nuestra trayectoria académica hemos sido nosotras las que hemos tenido que dar el primer paso porque parece que impresiona", comentó María. El carácter extrovertido de ambas, señalaron, les ha ayudado siempre a dar ese primer paso.
"Siempre hemos tenido que tratar de demostrar lo que de verdad somos: unas personas normales", apuntó Laura al respecto.
En ocasiones, añadió su hermana, "he sentido que me han mirado como si fuera una persona rara y hay gente que me lo ha dicho.
Incluso hay gente que ha preguntado si somos normales". En este sentido, Laura añadió "que la impresión que tiene la gente de una persona que tiene 41 dieces y dos nueves es la de ser una persona hermética e inaccesible. Sin embargo, nunca hemos sido así, sino todo lo contrario", concluyó.