MADRID, 10 Ago. (EUROPA PRESS) -
Las energías renovables recibieron apenas 5.000 millones de euros de ayudas en Europa en 2001, mientras que las energías "sucias" como carbón, petróleo, gas y energía nuclear recibieron casi 24.000 millones, sin contar los costes externos que la producción y uso de estas energías sucias ocasiona, según señaló hoy la organización Greenpeace haciéndose eco de un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente.
"La industria nuclear se ve además favorecida al no obligársele a disponer de un seguro de responsabilidad adecuado en caso de accidente nuclear, lo que supone un importante subsidio indirecto", indicó la organización en un comunicado. Estos costes externos provocados por las energías "sucias" en generación de electricidad ascienden a más de 70.000 millones de euros, mientras que estos costes para las energías renovables son sólo de 3.000 millones, añade.
"Es un suicidio medioambiental, social y económico mantener ayudas directas o indirectas, a fuentes de energía tan contaminantes y peligrosas como los combustibles fósiles y la energía nuclear que provocan unos costes externos hasta 23 veces superior a las energías renovables", declaró el responsable de la campaña de Energía de Greenpeace, Emilio Rull.
"Si queremos cumplir con nuestras obligaciones internacionales establecidas en Kioto para luchar contra el cambio climático y evitar los peligros de la energía nuclear, es necesario centrar todos nuestros esfuerzos políticos y financieros en energías renovables, ahorro y eficiencia energética", indicó.
Por su parte, en Estados Unidos la industria nuclear recibió un apoyo económico 40 veces superior que la energía eólica en los primeros momentos de su desarrollo, es decir, 39.000 millones de dólares en subvenciones desde 1947 a 1961 mientras que la energía eólica en un período similar (1975-1989) no recibió ni 1.000 millones.
"A pesar del desproporcionado y masivo apoyo con fondos públicos a la industria nuclear, hace más de 30 años que no hay nuevos encargos de centrales nucleares en Estados Unidos, país pionero de la tecnología nuclear, lo que demuestra el fracaso económico de esta fuente de energía", comentó el responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo.