Se resuelve una estructura clave del sistema inmune que puede combatir prácticamente cualquier enfermedad

Europa Press Ciencia
Actualizado: viernes, 26 septiembre 2003 16:52

MADRID, 26 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de diversos centros de investigación, principalmente estadounidenses, dirigido por expertos de University of California en Berkeley (EE.UU.) ha descubierto que el sistema inmune puede responder a muchos tipos de infecciones, desde una picadura de serpiente hasta la provocada por un simple virus de gripe, gracias a una estructura molecular en forma de rosquilla que se forma entre las células inmunitarias cuando éstas se comunican.

El equipo, que publica sus conclusiones en la última edición de la revista Science, ha encontrado que esta estructura no sólo sirve para amplificar las leves señales que manda el organismo agresor sino que también atenúa las potentes señales que podrían desbordar al propio sistema defensivo humano.

La estructura celular inmune actúa de forma muy parecida al iris en el ojo, ajustándose para dejar que la visión funcione tanto en condiciones de muy poca luz u oscuridad hasta en aquellas de mucha iluminación.

Para que el sistema inmune del organismo organice un ataque contra un invasor los glóbulos blancos tienen que emprender un complicado proceso de comunicación entre ellos. Algunos presentan evidencias de infección, los antígenos, a las células T, unas células inmunes especiales que determinan si merece la pena emprender la reacción defensiva.

Para facilitar esta comunicación, las células presentadoras o antígenos y las células T crean una región en forma de rosquilla que une sus membranas. Esta región se denomina "sinapsis inmunológica" porque recuerda a las sinapsis que se forman entre las células y el sistema nervioso.

Las células T crean una concentración de lugares de reunión, o receptores, para los antígenos en el centro de la sinapsis, de una forma que los autores del estudio han comparado con un "ojo de buey". Esta estructura, que amplifica o atenúa las señales para la propia integridad del sistema inmune, le permite reaccionar a los signos de invasión de un amplio rango de magnitudes, según los autores del nuevo trabajo.

Los investigadores esperan que, ahora que el rol de este canal de comunicación se ha identificado, pueda servir como destino potencial para el tratamiento de enfermedades, especialmente de aquellas en las que el propio organismo se ataca a sí mismo, tal como sucede con la artritis, además de aquellas en las que el organismo no reconoce al atacante, tales como los tumores cancerígenos. La nueva estructura podría ser, pues, el factor oculto de las enfermedades autoinmunes.

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