MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio, publicado en la última edición de la revista
"Alcoholism: Clinical & Experimental Research" y desarrollado por
médicos del University Clinics of Innsbruck (EE.UU.), señala que las
personas con un tipo de alcoholismo en el que no se mezclan problemas
de amnesia o demencia tienen, sin embargo, mermado el sentido del
olfato.
Los científicos saben que el abuso de alcohol puede derivar en el
síndrome de Korsakoff, una grave alteración mental caracterizada por
pérdida de memoria y desorientación.
Estudios que se remontan a finales de los años setenta han
demostrado que el Síndrome de Korsakoff, a su vez, se asocia con
deficiencias olfativas. En concreto, disfunciones a la hora de
identificar los olores, de distinguir, recordar, sentir y de
reconocer su intensidad.
Las investigaciones apuntan a que las deficiencias olfativas en el
síndrome de Korsakoff se asocian con cambios neuropatológicos en las
regiones cerebrales, particularmente en el tálamo mediodorsal y en
las áreas cerebrales prefrontales.
Los autores del presente trabajo señalan que, mientras que la
mayoría de los pacientes tratados con alcoholismo crónico no reúnen
los criterios de clasificación de las alteraciones mentales
ocasionadas por el alcohol (como el síndrome de Korsakoff o de
demencia inducida por el alcohol), muchos muestran discapacidades
entre leves y moderadas en el funcionamiento neurofisiológico, además
de una variedad de cambios neuropatológicos y morfológicos.
En las pruebas realizadas con cincuenta personas alcohólicas y
otras cincuenta personas no alcohólicas se ha visto que una gran
cantidad de pacientes (57 por ciento) en el primer grupo sufría
hipoxia, un sentido mermado del olfato que no tenía relación con
otras causas, como la edad o alguna enfermedad, sino que se
relacionaba directamente con el abuso de alcohol.