Síntomas en las piernas y la gravedad de afecciones arteriales periféricas pueden predecir un declive funcional

Europa Press Ciencia
Actualizado: miércoles, 28 julio 2004 17:23

MADRID, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

La presencia y gravedad de las enfermedades arteriales periféricas, tal como se miden comparando la presión sanguínea en brazos y piernas, junto con la naturaleza de los síntomas en las piernas que experimenta un paciente, se pueden emplear para identificar a las personas que se encuentran en mayor situación de riesgo de declive en la resistencia a la hora de caminar.

Así lo indica un nuevo estudio, desarrollado por científicos de Northwestern University Feinberg School of Medicine, en Chicago (EE.UU.), que se publica esta semana en la última edición de 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).

Las enfermedades arteriales periféricas son condiciones crónicas que resultan de un estrechamiento de los conductos sanguíneos que abastecen sangre rica en oxígeno a las piernas, el abdomen, la pelvis, los brazos y el cuello. La zona más comúnmente afectada es la de las piernas.

La gravedad de las enfermedades arteriales periféricas (PAD en inglés) en las extremidades inferiores se asocian con diversos grados de discapacidad funcional. La gravedad de estas dolencias, tal como se mide por el índice braquial de los tobillos (ABI en inglés) también se asocia con el grado de discapacidad funcional. Se desconocen, sin embargo las relaciones entre el ABI, los síntomas en las piernas y el declive funcional. En el presente estudio se realizó un examen prospectivo entre 417 personas con PAD y 259 sin PAD.

Los participantes tenían más de 55 años y la primera evaluación de su estado se realizó entre octubre del 98 y enero del 2000, con seguimientos cada uno y dos años posteriormente. PAD se definió como un ABI menor de 0,90 y los participantes con PAD fueron clasificados dentro de uno de cinco grupos de síntomas mutuamente excluyentes.

Se observó que los participantes con menores niveles de ABI al comienzo del estudio registraban un mayor declive en la resistencia al caminar al cabo de dos años de seguimiento, comparados con aquellos que registraban niveles normales de ABI en los comienzos. Los participantes con ABI menor de 0,50 al comienzo del estudio registraban un aumento del riego de casi 13 veces más de llegar a estar discapacitados de caminar seis minutos seguidos, al cabo de dos años, en relación con los participantes de ABIs de entre 1,10 a 1,50.

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