Publicado 05/01/2015 11:41

La NASA conocía el riesgo de explosión en el lanzamiento del cohete Antares

An unmanned Antares rocket is seen exploding seconds after lift off from a comme
NASA NASA / REUTERS

MADRID, 5 Ene. (EUROPA PRESS) -

Documentos de la NASA presentados ante el Gobierno de Estados Unidos demuestran que los funcionarios de la agencia espacial conocían desde 2008 que el metal de los motores --de fabricación soviética y con medio siglo de vida-- del cohete Antares podrían agrietarse, causando fugas de combustible. Esta nave explotó nada más despegar el pasado 29 de octubre.

Según informa 'Los Angeles Times', un comité de la NASA advirtió hace 6 años sobre la existencia de un riesgo "sustancial" en la utilización de motores con décadas de antigüedad. Además, un incendio durante una prueba de motor en 2011 aumentó la preocupación de los expertos estadounidenses.

Según han declarado uno de los constructores de la compañía Orbital Science, subcontratada por la NASA para vuelos de carga, Ken Eberly, los motores tenían un "error fundamental en cuanto a los materiales". Y es que, este modelo fue construido en los años 1960 y 1970 en un intento fallido de que los cosmonautas rusos viajaran a la Luna. "Nunca fueron diseñados para estar 'almacenados' tanto tiempo", ha apuntado.

La explosión, que se produjo apenas unos segundos después del despegue desde una plataforma de lanzamiento de Virginia, destruyó decenas de millones de dólares en fondos de los contribuyentes, suministros destinados a la supervivencia de los astronautas de las Estación Espacial Internacional (ISS), experimentos y equipos, que debían viajar al espacio.

LA CONTRATACIÓN PRIVADA, EN DUDA

Este episodio ha suscitado dudas sobre la decisión de la NASA de contratar empresas privadas para transportar carga y astronautas a la órbita, en lugar de operar con una nave espacial propia. Este programa, destinado a fomentar el desarrollo de I+D espacial en la empresa privada, se vendió al Ejecutivo como un medio seguro y fiable, con el que se podía ahorrar dinero.

Pero ahora se sabe que, tanto la NASA como los funcionarios de Orbital, responsable de la misión que iba a realizar Antares, conocían el peligro que existía al utilizar unos motores tan antiguos. La compañía y la agencia espacial intentaron solucionarlo con radiografías de los motores, con el fin de encontrar grietas y parchearlas con soldaduras, un método que finalmente no ha funcionado.

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