Actualizado 15/05/2015 12:05

VAMP, un avión de hélice para investigar Venus desde el cielo

VAMP
Foto: NORTHROP GRUMANN

MADRID, 15 May. (EUROPA PRESS) -

   Northrop Grumman está desarrollando aviones inflables de propulsión a hélice para cruceros de un año de duración en los cielos sulfurosos del planeta Venus. Aspira a que el diseño sea elegido en la próxima competición de ciencia planetaria Nuevas Fronteras de la NASA.

   Lo que la firma estadounidense denomina Venus Atmospheric Maneuverable Platform (VAMP), podría estar listo para competir por alrededor de mil millones de dólares en fondos de la NASA. "Creo que podemos estar preparados," declaró a SpaceNews Ron Polidan, arquitecto jefe de sistemas civiles de la sede de la compañía en California.

   La próxima competición Nuevas Fronteras está programada para comenzar en el año fiscal 2016 del gobierno de Estados Unidos, que comienza el 1 de octubre. La misión que gane tendría que estar lista para su lanzamiento en 2021.

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   Para cumplir ese requisito, VAMP tiene que superar algunos obstáculos principales de ingeniería. Por un lado, ni VAMP ni nada parecido jamás ha volado. Lo más parecido que hay a un prototipo VAMP hoy es un par de alas ultra ligeras construidas en 2008 y 2010 por el socio de Northrop L.Garde Inc. de Tustin, California. Se trató de un experimento financiado por el Pentágono que pretendía crear un avión no tripulado plegable y propulsado por cohetes, para tareas de reconocimiento en cualquier lugar de la Tierra una hora después de su lanzamiento.

   En 2010 se canceló el proyecto. Las dos alas, esencialmente marcos ligeros cubiertos con una piel ultra delgada que no sobrevivirían en la caústica atmósfera venusiana, fueron probadas en túneles de viento, pero nunca en el cielo. La mayor de las alas tenía solamente cerca de 2 metros de largo; una VAMP operativa tendría una envergadura de 55 metros, dijo Polidan.

   Nuevas Fronteras es para "misiones de vuelo, no proyectos de desarrollo de tecnología", pero Northrop Gruman cree que puede afrontar de forma fiable diferentes pruebas de desarrollo de su diseño de avión desplegable. Si la NASA mantiene los mismos estándares de preparación tecnológica para la próxima competición de Nuevas Fronteras, esta compañía podría tener un máximo de cuatro años para demostrar que VAMP puede volar de forma autónoma.

   En caso de ser seleccionado, el proyecto tendrá que probar su temple contra otros destinos de alta prioridad de Nuevas Fronteras: los polos lunares; la luna de Júpiter Io; el gigante gaseoso Saturno; y los asteroides troyanos.

   Venus, que Polidan llama en broma la "hermanastra fea" de la Tierra, no es bien entendida por los científicos. Esto se debe casi en su totalidad al medio ambiente implacable del planeta, que es inhabitable incluso para las máquinas.

   La temperatura del suelo se sitúa en torno a 460 grados Celsius. La presión superficial ambiente es de aproximadamente 90 atmósferas de la Tierra. Ese es el tipo de presión a 900 metros bajo la superficie del océano.

   "Sobrevivir en la superficie más de cuatro horas y obtener datos de alta resolución es un reto", dijo Constantino Tsang, un científico de investigación en el Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado, y asesor de VAMP.

UNA ZONA TOLERANTE PARA LAS MÁQUINAS

   VAMP, sin embargo, volaría en un ambiente más tolerante. En su objetivo de altitud, de 50 a 70 kilómetros sobre la superficie de Venus, las presiones oscilan alrededor de 1 atmósfera, al igual que a nivel del mar en la Tierra. La temperatura a esa altura en Venus es de unos 15 grados centígrados.

   "No es muy diferente a volar en la Tierra", dijo Polidan. "Si quieres simplemente espolvorearte ácido sulfúrico por encima, sería lo  más parecido a lo que se tiene en Venus".

   La acidez en altura, a diferencia de las condiciones implacables de la superficie, se puede superar ahora con una gran cantidad de materiales disponibles.

   Pero VAMP tiene todavía una cuestión existencial para responder antes de que tener una posibilidad en cualquier competición de la NASA: ¿Puede una aeronave que vuela a 50 kilometros por encima de la superficie de Venus responder a las preguntas más apremiantes de la comunidad científica sobre el planeta?

   Northrop cree que sí. Su consejo asesor de ciencia se reunirá por primera vez en mayo para ayudar a la compañía a averiguar la mejor manera de exprimir algo de ciencia desde esta plataforma, especialmente relacionada con la atmósfera del planeta, y también sobre la superficie y la interacción entre ambas.

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