MADRID 10 Dic. (EUROPA PRESS) -
Los geólogos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) Manuel Montes y Francisco Nozal han completado la primera fase de la 'Serie Cartográfica Geocientífica Antántica', que incluye el mapa geológico y geomorfológico a escala 1:20.000 de la Isla Marambio (Seymour), perteneciente al archipiélago James Ross (Mar de Weddell) y los mapas geológico y geomorfológico a escala 1:10.000 del entorno de Bahía Esperanza.
Este proyecto, que se realiza en colaboración con el Instituto Antártico Argentino (IAA), se inició en 2005 y forma parte de un plan para extender las actuaciones a otras áreas de la Antártida donde exista información cartográfica previa.
Las acciones de trabajo se realizaron en diferentes zonas de Bahía Esperanza, en el noreste de la península, en donde se encuentran fallas del periodo permico-triásico. Allí se encuentra una base científica argentina, que permitió al equipo español alojarse y trabajar con los mayores medios posibles.
En uno de los lugares visitados, llamado Monte Flora, los ingenieros españoles hallaron un yacimiento paleobotánico, del jurásico inferior. Se trata de un yacimiento que ya había sido descubierto por tres expedicionarios suecos en 1901, que trabajaban en la tectónica de placas. "Hoy nos parece una tontería, pero lograron mostrar que la placa antática era muy similar a la que se encuentra en La India, como base para demostrar que estas dos peninsulas estuvieron unidas", ha indicado Montes.
También se realizó el análisis geológico del glaciar Kenney, del periodo Jurásico superior-Cretácico, la Península de Tabarán o la isla de marambio, en donde el terreno está desglaciado. Según ha indicado Montes, es el límite cretácico-paleógeno más austral del planeta y la extensión extensión más cartografiada.
Para los expertos, la investigación en este continente helado es "importante" ya que, a su juicio, "es una pieza fundamental el puzzle geológico de la Tierra". Los dos autores de los mapas, han indicado que la cartografía geológica representa la primera y más fructífera etapa del reconocimiento geológico de una región.
Del mismo modo, Nozal ha explicado que este proyecto ha sido "una gran experiencia profesional y personal" en la que han podido "ir a zonas que otros investigadores no han podido ver". El geólogo ha destacado el trabajo de sus compañeros en este trabajo para el que, a su juicio, hay que tener "una infinita paciencia", ya que durante el proceso se enfrentan a fenómenos climáticos adversos y dependen de los medios que les facilitan las bases argentinas allí destacadas. "Hay que saber trabajar en equipo y estar dispuesto a hacer de todo", ha indicado.
COLABORACIÓN HISPANO-ARGENTINA
La actividad investigadora del IGME en la Antártida se remonta a la década de los años 90, colaborando en distintas campañas con diferentes grupos científicos entre los que se destacan el Instituto Antártico Argentino (IAA), la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC). La colaboración con el IAA viene desde hace décadas y se mantendrá en el futuro, ya que se acaba de renovar el acuerdo por otros cinco años.
En un futuro se planea extender las actuaciones a otras áreas donde exista información cartográfica previa de grupos de investigación españoles o argentinos como la isla James Ross o las islas Livingston y Rey Jorge (Shetland del Sur).
Con esta nueva serie cartográfica se persigue la potenciación de la presencia del IGME en la investigación antártica y el reforzamiento de su papel como organismo de referencia en la elaboración de mapas geocientíficos, ha destacado el instituto.