31 de mayo de 2020
 
Actualizado 20/05/2020 12:36:24 +00:00 CET

La importancia de mejorar la comunicación entre ciencia y política para luchar contra futuras crisis como la del Covid19

Representantes de Ciencia en el Parlamento en el Congreso
Representantes de Ciencia en el Parlamento en el Congreso - CIENCIA EN EL PARLAMNETO - Archivo

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Ciencia en el Parlamento defiende el asesoramiento científico para afrontar los problemas desde el legislativo y a medio-largo plazo

MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

Ciencia en el Parlamento es una iniciativa impulsada por científicos españoles que tiene como objetivo crear en el Congreso una oficina de asesoramiento científico para los diputados que allí trabajan. Tal y como ellos señalan, no es un proyecto novedoso, puesto que países como Portugal, Francia, Reino Unido, Alemania, Suecia, Dinamarca, Noruega, Rusia, Estados Unidos o México, cuentan con un organismo similar desde hace años.

Esta oficina serviría para ayudar a los políticos "a tomar decisiones basadas en el conocimiento", recopilando datos y recogiendo información de los mayores expertos en cada área relacionada con diferentes temas de actualidad. Además, hablarán con otros sectores implicados, como asociaciones, empresas u ONG.

Durante la XII Legislatura, la entonces presidenta del Congreso, la diputada 'popular' y licenciada en medicina y cirugúa por la Universidad de Salamanca, Ana Pastor, se coprometió a crear esta oficina, en un proyecto que, finalmente quedó paralizado por la moción de censura de junio de 2018 y la posterior disolución de las Cortes por la convocatoria de elecciones de abril de 2019. El organismo, ha explicado, sigue trabajando con la actual presidenta de la Cámara baja, la socialista Meritxell Batet, y ha explicado que siguen hablando con los grupos parlamentarios con los que lanzarán en próximos días una campaña conjunta.

Sus promotores siguen defendiendo este proyecto a través de sus redes sociales en donde, esta semana, han publicado diez recomendaciones para mejorar la comunicación entre el mundo científico y el político que, a su juicio. A su juicio, la crisis sanitaria del coronavirus ha dejado al descubierto la necesidad de estrechar lazos entre estos dos sectores.

Para los expertos, es primordial que la gente entienda que no es lo mismo el asesoramiento ejecutivo, que se produce con una jerarquía vertical y ante desafíos inmediatos; y el asesoramiento legislativo, que se da en un entorno político plural y busca soluciones a retos a medio-largo plazo. Este último es el papel que ocuparía la oficina parlamentaria que su iniciativa defiende.

FINLANDIA PUDO PREVER LA PANDEMIA

"Somos muy pesados con el legislativo porque es el que tiene la capacidad proactiva de mejorar las cosas", ha explicado uno de los impulsores de Ciencia en el Parlamento, el investigador Andreu Climent. A su juicio, España es un país que no resuelve mal los problemas sobrevenidos con los que se ha encontrado. Lo hizo, explica, con el ébola, y, a su juicio, lo ha hecho con el coronavirus, ya que es uno de los países donde "se ha doblegado más rápido la curva" de contagios y muertes, "adelantando a otros países" que llevaban luchando más tiempo. También, indica, es donde más medidas de confinamiento se han impuesto.

"La gente sabe trabajar dentro de los ministerios", ha indicado, señalando que esta valoración es "independiente del color" del Ejecutivo. Sin embargo, lamenta que el país, "quizá por la juventud de su democracia", no tenga "una estructura legislativa portente para una previsión a largo plazo" que es a donde debería ir el trabajo. "A veces, sabemos a dónde queremos llegar, por ejemplo, cuando quisimos llegar a la UE, pero una vez allí no tenemos claros cuáles son las siguientes estapas", ha explicado Climent.

Para solucionar esta situación, ha indicado a Europa Press, es necesario que el asesoramiento científico en el Parlamento esté "funcionando a buen rendimiento". Como ejemplo, Climent ha puesto a Finlandia, un país que cuenta con un órgano de este tipo que mensualmente se reúne con los representante políticos para analizar las crisis que podrían afectar en en un futuro a medio-largo plazo. "En enero, tras analizar la situación de China, ya alertaron de que podría convertirse en una pandemia global", apunta el científico, para señalar que se preparó el sistema sanitario ante lo que pudiera pasar.

"Es labor legislativa y no ejecutiva que se dote de recursos al país y que se tomen medidas de previcion a largo plazo", ha declarado Climent, para apuntar que este ejemplo de Finlandia es el que hubiera gustado llevar a cabo al sector científico. Aún así, apunta que el trabajo de este asesoramiento debe ser "transparente" y dirigido "a toda la sociedad" para que funcione, ya que hay ejemplos, como Reino Undo, en donde la oficina científica "no ha funcionado". A su jucio, la clave es que el asesoramiento lo realicen científicos que estén familiarizados con "cómo se toman las decisiones políticas" y que conocen "cuál es el papel" de cada actor este estas situaciones.

NO DEBE SER UN DIÁLOGO "ENTRE ÉLITES"

Y en esta última premisa, se basa gran parte del decálogo de Ciencia en el Parlamento, en el que los expertos defienden la necesidad de una mayor relación entre ciencia y polótica, dos "mundos y entornos tan diferentes" que, a su juicio, es "primordial" que ambos profesionales "pasen más tiempo juntos", reconozcan sus profesiones y sientan empatía muta. "La comprensión de sus limitaciones es la mejor comunicación", señalan.

"Acercar el método científico y las incertidumbres a los políticos es clave para que conozcan las limitaciones de la ciencia, evalúen la credibilidad de las evidencias cuando tomen decisiones y no esperen respuestas a preguntas que la ciencia todavía no puede contestar", apuntan los expertos en el decálogo, para indicar que otra de las bases de esta relación es que el asesoramiento científico debe centrarse en cómo la ciencia puede ayudar a la gestión política, delegando la política científica para otros actores, gestores y políticos directamente implicados en ella.

El diálogo entre científicos y político, indican los expertos, tampoco pude ser una conversación entre "élites", sino que debe ser un enlace con la ciudadanía, con el conocimiento científico y con el funcionamiento de la instituciones democráticas. Debe ser una relación, indican, que tenga como objetivo la documentación sobre las últimas disrupciones tecnológicas e hitos científicos necesarios para preparar legislativamente al país.

Al final, indican, se trata de consultar a expertos independientes y de distintas áreas, ya sea para preparar informes científicos al parlamento o constituir un comité científico asesor al ejecutivo. También se ha de contar, según apuntan, con especialistas en la comunicación entre ciencia y política. "La labor del asesor científico termina cuando ha ofrecido la información y contestado todas las preguntas. La decisión final es terreno único del político, igual que el árbitro decide tras consultar el VAR", aseguran.

Ciencia en el Parlamento quiere aportar su grano de arena ante una crisis que, a juicio de Climent, pondrá más en valor la ciencia, "Por desgracia, la sociedad está siendo consciente de la metodología científica y de las dificulatades a las que se enfrenta, esa educación está llegando", ha indicado el investigador. Climent ha recordado que este sector "da pasos hacia adelante y hacia atrás" y no es "exacto" y que esa situación se ha podido ver porqie esta crisis ha llevado la ciencia al día a dia de los españoles.

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