Investigador de Aimplas - GVA
VALÈNCIA, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -
La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio financia, a través de Ivace+i Innovación, el desarrollo de nuevas técnicas y tratamientos basados en el uso de bacterias y fagos para acelerar la degradación de bioplásticos en entornos industriales.
De este modo, se pretenden "optimizar" los actuales tratamientos industriales para residuos orgánicos, como el compostaje y la digestión anaerobia, proceso biológico en el que microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno, según ha informado la Generalitat en un comunicado.
El proyecto, denominado 'Microfago', reúne a un consorcio coordinado por el Instituto Tecnológico del Plástico, Aimplas; en el que también participan las empresas tecnológicas Darwin Bioprospecting y Evolving Therapeutics, Girsa y la Universitat de València. Además, la iniciativa cuenta con el apoyo económico que brinda la Unión Europea a través del programa Feder Comunitat Valenciana para el periodo 2021-2027.
El proyecto tiene por objetivo controlar "de manera precisa" la población microbiana causante de la degradación del bioplástico mediante dos vías de actuación. Por una parte, se eliminarán las bacterias inactivas o inhibidoras gracias a la introducción de virus específicos llamados bacteriófagos o fagos y, por otra, se enriquecerá el número de microorganismos que sí degradan los plásticos.
En definitiva, el proceso descrito permite "acelerar y optimizar" la descomposición de bioplásticos de manera "más eficiente y segura". Los resultados se evaluarán a escala de laboratorio, piloto e industrial, de forma que se confirme en las diferentes escalas el rendimiento de degradación.
El valor diferencial de la iniciativa 'Microfago' radica en su enfoque microbiológico y personalizado. No solo introduce microorganismos (bacterias) activos para biodegradar los bioplásticos, sino que también elimina de manera específica, mediante fagos, los que inhiben el proceso o compiten por los recursos.
Estos virus permiten eliminar de manera "muy específica y eficaz" las bacterias perjudiciales para el proceso, sin afectar al resto. Es decir, este enfoque permite modular de forma controlada la microbiota del proceso, y lograr una biodegradación "más rápida y eficiente" que los métodos tradicionales de compostaje o digestión anaerobia. Así, "no se compromete la calidad ni la seguridad del producto final". Además, es una alternativa "completamente natural y ecológica", con "impacto cero" en el medioambiente.
ENSAYOS "PROMETEDORES"
Actualmente, el proyecto se ha sometido a ambas pruebas a escala de laboratorio y piloto. Los resultados de los ensayos son hasta ahora "prometedores" y muestran que los microorganismos aislados por Darwin Bioprospecting agilizan el proceso de biodegradación, mientras que los fagos obtenidos por Evolving Therapeutics eliminan bacterias no favorables, de manera que se estimula un entorno donde las bacterias beneficiosas pueden desarrollar su función, avalando los ensayos a escala semiindustrial que prevén comenzar en la segunda quincena de julio.
Para alcanzar esta fase, previamente se han identificado y caracterizado las bacterias clave para la biodegradación, lo que ha permitido desarrollar soluciones con microorganismos específicos. Paralelamente, se completaron ensayos en condiciones controladas por grupos de referencia en Aimplas y la Universitat de València para analizar el proceso de compostaje, así como las características físico-químicas del mismo.
'Microfago' se desarrolla en colaboración con centros tecnológicos y universidades especializadas en microbiología, biotecnología y ciencia de los materiales, así como con empresas del sector de gestión de residuos y bioplásticos. Cada uno de los socios aporta su experiencia específica para dar respuesta a los requerimientos del proyecto.
la participación de empresas tecnológicas como Darwin Bioprospecting y Evolving Therapeutics permite trasladar el conocimiento científico en microbiología y biotecnología a la realidad de la industria, generando las bacterias y fagos utilizados en el proyecto.
El trabajo de Aimplas y la Universitat de València permiten tener un control y conocimiento preciso de las condiciones de compostaje así como del proceso de biodegradación.
Por último, la colaboración con empresas dedicadas a la gestión y tratamiento de residuos como Girsa permite obtener los materiales necesarios, el asesoramiento sobre las condiciones industriales y la infraestructura para poder realizar ensayos a escala industrial, acercando al mercado el producto desarrollado.