ALICANTE 11 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ) acogerá desde hoy y hasta el próximo 15 de octubre 'Peinando la muerte. Rituales de vida y muerte en la prehistoria de Menorca', una muestra con restos arqueológicos de las cuevas de Càrritx y Mussol (Menorca), según informaron hoy en un comunicado fuentes de la institución provincial.
El presidente de la Diputación Provincial, José Joaquín Ripoll, acompañado del conseller de Cultura y Educación del Consell Insular de Menorca, Mateu Martínez, el catedrático de Arqueología de la Universidad Autónoma de Barcelona y comisario de la Exposición, Vicente Llull, y el conservador del MARQ, Jorge Soler, presentó hoy la exposición que muestra los resultados obtenidos durante unas exploraciones espeleológicas llevadas a cabo en las cuevas de Càrritx y Mussol.
Así, la muestra, que ocupa dos salas del MARQ, está planteada de manera didáctica para invitar al público a participar en el proceso de investigación arqueológica llevado a cabo en ambas cuevas. Por ello, el museo pone a disposición de los visitantes una audio guía en castellano e inglés que permitirá orientarles a lo largo de la visita.
De esta forma, en la primera sala, dedicada a conocer la morfología interior de las cuevas, se proyectará un audiovisual en el que se podrán contemplar imágenes del proceso de excavación y del hallazgo de algunos de los objetos más relevantes. En la segunda, se podrá observar todas las piezas y restos arqueológicos acompañados de una descripción de la finalidad a la que estaban destinados originalmente y su eventual contenido simbólico y religioso.
Entre los objetos que se pueden contemplar hay un peine y los utensilios de madera que se usaban para teñir el cabello, las enigmáticas tallas que reposaron durante milenios en las entrañas de la tierra o los cráneos y los restos óseos de algunas de las personas que se inhumaron.
Las cuevas de Càrritx y Mussol , que comenzaron a poblarse en el año 1600 a. de C., fueron exploradas en los años 1995 y 1997, respectivamente, por un equipo de especialistas de la Universidad Autónoma de Barcelona integrado por Vicente Llull, Rafael Micó, Cristina Rihuete y Roberto Risch.
En sus trabajos, los investigadores descubrieron que la cueva de Càrritx fue un cementerio en el que a lo largo de seis siglos se inhumó a más de 200 personas. Además, esta investigación pone de manifiesto que hace más de 3.000 años los pobladores de la isla se alimentaban básicamente de productos procedentes de la ganadería y de la agricultura y que, curiosamente, no consumían ni pescado ni marisco.
En cuanto a las lesiones que se encontraron en los restos humanos, no parecían atribuibles a guerras o conflictos, sino más bien, al hecho de transitar por terrenos de carácter agreste o bien de manipular objetos pesados. A finales del II milenio a.C. algunos individuos se trasladaron al interior de esta cueva como parte de un ritual iniciático y del que se conservan dos tallas, una de ellas con rasgos humanos y cuernos que probablemente representa un antepasado de la deidad celta conocida como 'Cernunnos', símbolo de la abundancia y la fertilidad.
Por otro lado, en la parte más recóndita de la cueva de Càrritx se descubrió un depósito ritual de hace unos 3.000 años formado por materiales que en muy pocas ocasiones se conservan, entre ellos, unos envases cilíndricos de madera o de asta que se encuentran llenos de cabellos, que al parecer, debían de cortarse en el transcurso de las ceremonias funerarias.
Finalmente, extendidos en el suelo, a algunos cadáveres se les teñían los cabellos de color rojo, se pintaban y se cortaban algunos trozos que se guardaban en recipientes que se dejaban junto al cuerpo. Junto a los contenedores se encontraron los útiles empleados en estas ceremonias, como un magnífico peine de madera que recuerda a un murciélago con las alas desplegadas y diversos vasos de madera que se debían utilizar para mezclar las sustancias con las que se teñía el cabello, según indicaron las mismas fuentes.