Las jóvenes palestinas Nariman y Roba encaran la "nueva etapa de sus vidas" estudiando Ingeniería Informática en la UPV

Las estudiantes palestinas Nariman y Roba.
Las estudiantes palestinas Nariman y Roba. - VICENTE LARA/UPV
Europa Press C. Valenciana
Publicado: lunes, 28 septiembre 2026 18:07

VALÈNCIA 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

Las estudiantes palestinas Nariman y Roba --cuya salida promovió y logró la Universitat Politècnica de València a principios de junio-- han iniciado sus estudios de Ingeniería Informática como alumnas invitadas. "Es una sensación muy difícil de explicar. Estamos muy felices de estar aquí, en un lugar seguro, y a la vez, preocupadas y tristes por la situación de nuestra familia y todas las personas en Gaza", han aseverado.

Pese a las dificultades y el escaso tiempo para preparar los exámenes, Nariman ha conseguido una de las mejores notas de acceso (12,728), mientras su hermana Roba, que se ha quedado a un punto del corte, lo tiene claro: "No voy a rendirme. Estoy lista para seguir luchando. Voy a volver a intentarlo y sé que lo conseguiré".

A la solidaridad ciudadana, que permitió recaudar 12.000 euros para su mantenimiento en pocos días, hay que sumar la de Resa Patacona, la residencia de estudiantes que las acoge estos meses de manera gratuita

"Estoy muy feliz y agradecida de estar aquí, en un lugar seguro, y de tener la oportunidad de continuar mis estudios, pero al mismo tiempo, mi corazón y mis pensamientos siguen con mi familia y con todas las personas que están en Gaza".

Nariman Salem Irheem, de 20 años, consiguió una de las notas más altas de acceso a la universidad en la prueba realizada en la UNED, un 12,728, "que es, sin duda, un logro extraordinario teniendo en cuenta su situación y el escaso tiempo que ambas han tenido para preparar los exámenes", subraya la Politécnica valenciana en un comunicado.

"Para mí, esta nota no es solo un número. Representa el comienzo de una nueva etapa de mi vida y, sobre todo, la prueba de que, incluso en circunstancias muy difíciles, pude llegar hasta aquí y empezar a estudiar el grado que siempre he querido: Ingeniería Informática en la UPV", afirma Nariman.

"Estoy muy feliz y muy orgullosa de haberlo conseguido especialmente porque tuve muy poco tiempo para prepararme para los exámenes. También estoy profundamente agradecida a todas las personas que me han ayudado a llegar hasta este momento. Para mí, esta nota también representa una puerta de esperanza. Espero que pueda servir como un mensaje para otros estudiantes que están pasando por situaciones difíciles: que las circunstancias pueden hacer el camino mucho más complicado, pero no tienen por qué acabar con nuestros sueños", añade.

Su hermana Roba, de 19 años, reconoce que "después de ver el resultado", tuvo "sentimientos encontrados". "Sabía que conseguir un 9,7 o más iba a ser difícil, porque solo tuve un mes y medio para preparar los exámenes. Además, los hice en inglés, cuando siempre he estudiado en árabe. Aun así, lo intenté y di todo lo que pude. Estudié mucho, pero no pude terminar todo el temario".

En cualquier caso, la joven sigue su camino y tiene clara la meta: "Para estudiar Informática necesito un 9,7 o más, así que tendré que volver a presentarme a los exámenes el próximo año. Esta vez tendré más tiempo para prepararme y podré hacerlo mejor. Estoy lista para seguir luchando. No voy a rendirme ni a dejar que este resultado me detenga. Voy a seguir esforzándome, voy a volver a intentarlo y estoy decidida a conseguir la nota que necesito. Sé que voy a alcanzar mi objetivo", concluye convencida.

LAS CLASES, EL ESPAÑOL Y LOS NUEVOS AMIGOS

De todos modos, ambas, centradas en el día a día, se quedan lógicamente con lo positivo, que es mucho: "Ya hemos terminado nuestra tercera semana en la universidad y, aunque el comienzo no ha sido fácil, estoy disfrutando muchísimo de esta nueva etapa. Cada día siento que estoy viendo mi sueño hacerse realidad delante de mí, y eso hace que valore mucho cada momento", cuenta sonriente Nariman.

"Estoy disfrutando especialmente del proceso de aprender cosas nuevas, tanto en las clases como en las prácticas. Mis clases son en inglés, pero al mismo tiempo estoy aprendiendo español y tratando de utilizarlo cada día con mis compañeros. Poco a poco voy sintiéndome más cómoda hablando con ellos y formando parte de la vida universitaria", explica Nariman, que ya entiende bien el español y tiene intención, junto a su hermana, de presentarse al B2 el próximo mes de abril.

Sin embargo, pese a que su día a día es el de cualquier estudiante, Nariman y Roba tienen muy presente de dónde vienen y que la realidad de Gaza sigue siendo dramática. "Es difícil vivir una vida que empieza a sentirse como normal, ir a clase, estudiar, conocer compañeros y pensar en el futuro, mientras sabes que allí la situación sigue siendo tan difícil. Hay momentos de felicidad por todo lo que estoy viviendo aquí, pero también hay preocupación, tristeza y mucha nostalgia".

"Aun así --continúa-- quiero aprovechar esta oportunidad para construir un futuro del que pueda sentirme orgullosa. Quiero que mi historia tenga un propósito y que, en el futuro, pueda dejar una huella y ayudar a otros jóvenes que, como yo, tienen sueños y quieren estudiar, pero quizá no han tenido las mismas oportunidades".

"Mi deseo es que llegue un día en el que todos los jóvenes palestinos puedan estudiar, construir su futuro y perseguir sus sueños en condiciones normales. Y yo quiero hacer todo lo que esté en mis manos para que, algún día, pueda ayudar a otros a conseguir lo que yo estoy teniendo ahora la oportunidad de conseguir", finaliza.

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