Exposición 'Orlando Furioso. Escenas valencianas' - DIPUTACIÓ DE VALÈNCIA
VALÈNCIA, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -
El MuVIM ofrece desde este jueves y hasta el próximo 17 de mayo un recorrido por los pasajes de la obra de Ludovico Ariosto, Orlando furioso. Así, a través del pincel de Adrián Alva, la Sala Alta del museo de la Diputación propone un viaje donde la literatura universal y la historia local se funden en una cuidadosa interpretación plástica de este texto que tuvo un impacto profundo en la literatura renacentista y en la cultura occidental, ha señalado la corporación provincial en un comunicado.
El diputado de Cultura, Paco Teruel, ha destacado que la nueva propuesta de Adrián Alva, 'Orlando Furioso. Escenas valencianas', conforma "una poética en la que estilo y contenido son inseparables". "Los motivos valencianos --ha continuado Teruel-- la elección de la acuarela con goma arábiga, los tapices, el fuego, los espejos sin reflejo y otros muchos más elementos que emplea el artista conforman una poética relectura del clásico literario en una geografía cultural concreta, con un resultado que, además de ser una fantástica ilustración narrativa, supone también una reflexión visual sobre cómo miramos el pasado y qué proyectamos sobre él".
UNA MEDITACIÓN SOBRE EL HONOR, EL DESEO Y LA IDENTIDAD
La nueva propuesta, formada por una selección de diez ilustraciones del artista, ofrece una meditación sobre el honor, el deseo y la identidad que nos mostrará las calles de una ciudad que fue el centro neurálgico del Mediterráneo. El trabajo de Alva también plasma la transformación de Orlando, el noble caballero que pierde el juicio por el amor de Angélica, y las historias de guerreras como Bradamante, así como algunos mitos.
Adrián Alva se inscribe en una tradición ilustrativa que entiende el uso de estilos históricos pasados no como error anacrónico, sino como método crítico. En su interpretación plástica del canto XXVIII de Orlando furioso, la erudición iconográfica se transforma en un dispositivo sofisticado donde modernismo, secesión vienesa y estampa japonesa no son meras citas de estilo, sino la gramática profunda desde la que reescribe este episodio históricamente poco o nada ilustrado en el pasado.
En su planteamiento hay la misma voluntad de convertir la superficie en un campo de fuerzas decorativas, donde la línea, el patrón y el ritmo de los motivos tienen tanto peso narrativo como la acción representada.
Cabe señalar que la estampa japonesa funciona aquí como un tercer pilar, no solo por la representación plana o el gusto por la silueta recortada, sino por la idea de que cada elemento del cuadro --un animal, una planta, un objeto aparentemente marginal-- aporta una carga poética autónoma. Y como resultado, cada imagen se puede leer tanto en conjunto como en detalle.
El artista, que ha elegido la colección de tapices de La Seo de Zaragoza como referencia matriz icónica --ya que estos tapices históricos son un dispositivo de relatos superpuestos en el que cada figura posee una microficción potencial-- no toma el tapiz como simple documento historicista, sino como modelo estructural.
Las escenas de corte, el hieratismo de las figuras, la gestualidad codificada y la abundancia de pequeños detalles se transforman en sus creaciones en un lenguaje contemporáneo que asume el carácter caprichoso, absurdo y extraño de estas imágenes vistas desde hoy. Técnicamente, utiliza la acuarela trabajada con goma arábiga en lugar de agua, técnica que aporta una apariencia física singular en la imagen al conseguir un acabado brillante, casi cerámico. No es un mero efecto plástico, sino un guiño geocultural.
Alva se refiere a València no solo temáticamente, sino materialmente. El brillo de las obras coloridas recuerda el esmalte, la azulejería, las superficies vitrificadas que pueblan el imaginario visual mediterráneo.
Esta decisión dialoga directamente con la presencia obsesiva del fuego, no solo como motivo literal (fallas, gastronomía, cocción, socarrat), sino como fuerza que transforma la materia: lo que se quema, se cuece, se esmalta, se ennegrece. Las referencias culturales valencianas no aparecen como telón de fondo folclórico, sino como magma simbólico cultural.
REFERENCIAS LOCALES
El cuidadoso inventario de referencias locales --socarrats, naranjos, murciélagos, la Fuente Real de la Trinidad de Xàtiva, las ventanas de la Lonja de València, los platos de calamares rellenos o les bones taronges de Xàtiva (actualmente llamadas almoixàvenes) recetas documentadas en el Llibre del coch, recetario del siglo XVI del Mestre Robert de Nola, primer recetario en nuestra lengua-- funcionan como un segundo sistema de signos paralelos al texto.
Cada objeto, cada plato, cada guiño arquitectónico introduce una capa de lectura que ancla la fantasía en un lugar reconocible, sin renunciar por ello a la cualidad fabulada del conjunto. Es esta densidad de símbolos lo que distingue la propuesta de Adrián Alva de otras interpretaciones plásticas anteriores que podemos considerar teóricamente más ajustadas al poema de Ariosto.