La profesora de la UCV Esperanza Dongil - UCV
VALÈNCIA 27 May. (EUROPA PRESS) -
La profesora de la Universidad Católica de Valencia (UCV), Esperanza Dongil, ha elaborado una guía de ayuda psicológica dirigida a niños y adolescentes afectados por el accidente ferroviario de Adamuz. La publicación ha sido editada por la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés y el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, según ha informado la institución académica en un comunicado.
Dongil ha explicado que los acontecimientos traumáticos "irrumpen de forma brusca, inesperada e incontrolable, generando una profunda sensación de indefensión y la ruptura del sentimiento de seguridad". En el caso de la infancia, "el impacto es mayor debido a su vulnerabilidad y a la dependencia de los adultos para interpretar lo ocurrido y regular sus emociones", ha detallado.
Por ello, la autora ha subrayado la importancia de "no solo proteger físicamente a los menores, sino también comprender sus reacciones y acompañarlos adecuadamente en su proceso de recuperación". En esta línea, ha apuntado que cada experiencia traumática es "única" y cada menor "la vive de manera distinta según su edad, historia personal y contexto".
BIENESTAR EMOCIONAL, PRIORIDAD
La guía se presenta como una herramienta "práctica y flexible", con ejemplos concretos y orientaciones adaptables a cada caso, con el bienestar emocional como "prioridad". Entre sus contenidos, aborda aspectos "clave" como el acompañamiento inmediato tras el trauma, la comunicación con los menores, las reacciones emocionales esperables o la comprensión de la muerte según la edad.
Asimismo, incluye pautas específicas para situaciones "especialmente delicadas", como el apoyo a menores que han perdido a sus progenitores, la importancia de preservar los vínculos afectivos o el papel de los rituales en la protección emocional. También dedica atención al acompañamiento de adolescentes y al autocuidado de madres, padres y figuras de referencia.
El documento lanza, además, un mensaje "tranquilizador" a las personas adultas: "no existe una única forma correcta de acompañar el dolor". Haber actuado de manera diferente a las recomendaciones no implica haberlo hecho mal. De hecho, el desarrollo de un trauma está más relacionado con la falta prolongada de afecto, estabilidad y apoyo emocional que con el seguimiento estricto de pautas concretas, recalca la autora en la guía.
No obstante, la guía advierte sobre conductas que pueden aumentar el malestar, como la "sobreexposición a detalles traumáticos, forzar a los menores a revivir lo ocurrido o invalidar sus emociones". Frente a ello, propone reforzar factores protectores como el apego, la escucha activa y la presencia emocional.
La publicación concluye destacando que, incluso tras experiencias de "gran impacto", "es posible recuperar progresivamente la sensación de seguridad". Aunque la infancia y la adolescencia son etapas especialmente sensibles, también presentan una "notable capacidad" de resiliencia cuando cuentan con entornos protectores.