Archivo - Una mujer y su perro en imagen de archivo - Carlos Luján - Europa Press - Archivo
VALNCIA, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -
Un cinco por ciento de los propietarios de viviendas en alquiler en la Comunitat Valenciana aceptan expresamente a familias con animales de compañía , según un estudio del portal inmobiliario Fotocasa, en colaboración con la Fundación Affinity para mostrar algunas de las barreras que todavía existen para que los perros y gatos sean aceptados plenamente.
En concreto, en la provincia de Castellón únicamente el 5% de los pisos en alquiler permiten expresamente el acceso a familias con animales, mientras que en Valencia y Alicante se registran cifras cercanas al 6% de aceptación. Estos datos sitúan a la Comunitat por encima de la media española en acceso al alquiler a familias con gatos o perros.
Según datos de Fotocasa, el alquiler en España supone el 23% del mercado inmobiliario y, de hecho, el número de viviendas en este régimen no ha parado de crecer desde la crisis económica de 2008. Cada vez son más los españoles que acuden al alquiler por motivos diversos: económicos, laborales, de flexibilidad, etc, ha indicado la plataforma en un comunicado.
En España, solamente el 4% de los pisos en alquiler permiten expresamente el acceso a familias con animales, porcentaje que ha bajado respecto al 2021, donde la cifra se encontraba en un 5%. Esta cifra podría ser mayor si ambas partes, el propietario de la vivienda y la familia que convive con un perro o gato, llegan a un acuerdo. Así, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), reguladora del mercado del alquiler, otorga a los arrendadores la potestad para aceptar o no animales en su propiedad.
La directora de la Fundación Affinity, Isabel Buil, ha resaltado que pretenden "sacar a la luz los problemas que tienen las personas que conviven con un animal de compañía a la hora de alquilar una vivienda, donde todos los miembros de la familia, incluidos los perros y gatos, sean bienvenidos".
"Queremos ser un altavoz de este problema que afecta a muchas personas cada año y animarlas a que puedan expresarse y pedir un cambio de actitud a la sociedad", ha expresado, y ha remarcado que "en muchos contratos se incluye la cláusula de 'no se aceptan animales' por defecto y hay que mover a la reflexión sobre este tema".
"Convivir con un animal de compañía no es sinónimo de problemas, simplemente hay que cumplir unas normas básicas y creemos que hoy en día tenemos suficiente información y responsabilidad como para asegurar una buena convivencia", ha apuntado.
"COMPROMETEN UNA NECESIDAD BÁSICA"
Desde ambas entidades han señalado que convivir con un animal de compañía es una situación "bastante generalizada" en España. Según datos de Fundación Affinity, en casi la mitad de los hogares en España --en concreto en un 44%-- vive con animales. En este sentido, han lamentado que las limitaciones existentes para estas familias que quieren acceder a una vivienda de alquiler "comprometen una necesidad básica".
Por su parte, la directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, María Matos, ha destacado que "no es una novedad" que cada vez se tengan más perros y gatos. Por este motivo, ha afirmado que "se hace cada vez más necesaria la aceptación de animales en la vivienda de alquiler". "Esta admisión ayudaría al equilibrio del mercado del alquiler, donde muchas familias inquilinas son rechazadas de las candidaturas a la vivienda por el hecho de tener perros o gatos", ha agregado.
En esta línea, ha aseverado que "existen instrumentos como seguros o cláusulas en el contrato que aportan seguridad y garantías a los propietarios, en el caso de que se produzcan desperfectos". "En definitiva, es responsabilidad de todos conseguir una sociedad más respetuosa con los animales y sus familias", ha manifestado.
"EXTENDIDA CREENCIA"
Fotocasa y Fundación Affinity han explicado que "sigue extendida la creencia de que los animales de compañía pueden suponer un gasto añadido para el arrendador por los desperfectos que estos pueden ocasionar en la vivienda". "No obstante, lo que parece preocupar más a los que quieren arrendar sus propiedades son los inconvenientes en la convivencia, como son los posibles ruidos u olores. En muchos casos, se alude a estos supuestos para obstaculizar el acceso a la vivienda a familias con perros y gatos", han añadido.
"Creemos que esta negativa por parte de los propietarios de viviendas responde más a los prejuicios que como sociedad arrastramos que no a la realidad", ha recalcado Isabel Buil, al tiempo que ha sostenido que, "como es normal, las personas no quieren problemas y ponen los mecanismos necesarios para evitarlos".
"Al descartar a las familias que tienen animales de compañía, se está perdiendo a un gran número de posibles candidatos que podrían ser perfectos inquilinos de la vivienda. Debemos desterrar la idea de que los animales son sinónimo de ruidos y suciedad porque eso no tiene ninguna base y es una creencia que merma la igualdad de oportunidades de muchas familias a la hora de acceder a una vivienda", ha concluido.