Actualizado 31/03/2015 18:53 CET

Jean-Pierre Améris: "La piedad y la compasión no hace avanzar, sino el trabajo"

La historia de Marie Heurtin
Foto: A CONTRACORRIENTE FILMS

MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS)

   El cineasta francés Jean-Pierre Améris dirige La historia de Marie Heurtin, una película que narra una historia real ocurrida en Francia a finales del siglo XIX, en la que una educadora religiosa asume el reto de enseñar a una niña sordociega a comunicarse.

   "La piedad y la compasión no hace avanzar, sino el trabajo", ha manifestado el director de esta cinta durante una entrevista concedida a Europa Press, con motivo de su visita a España, donde la cinta se estrena este martes.

   Según sus palabras, esta película pretende convertirse en una "rebelión": a pesar de parecer una película con drama o tristeza, el director reivindica el "ánimo" y la "alegría" que transmite, puesto que la actriz protagonista también "baila, canta y va al cine". "Las personas con discapacidad odian que tengas piedad por ellos y esta película lucha por eso", ha dicho.

   Esta película aborda la vida de Marie Heurtin, una chica de 14 años de edad, sorda y ciega de nacimiento, que es incapaz de comunicarse. Sus padres acuden al Instituto Larnay, especializado en la educación de niñas sordas. A pesar del escepticismo general, la hermana Marguerite acoge a esta "pequeña salvaje" bajo su protección, haciendo todo lo posible para educarla y sacarla de la oscuridad.

   Para el papel principal, quería escoger a una actriz sordociega, puesto que, tal y como ha afirmado, nunca ha creído que rodar con actores con dificultad sea un problema. En este sentido, ha lamentado que el cine francés se prive muchas veces de maneras de expresarse totalmente distintas, como es el caso del lenguaje de signos, uno de los más bonitos, en su opinión.

   Por su parte, Isabelle Carré, la actriz que interpreta a la hermana Margarita, aprendió la lengua de signos durante seis meses, algo natural en cierto modo, puesto que en el oficio de actriz "lo esencial no exige la palabra, sino el cuerpo". Además, la intérprete siempre quiso ser bailarina y en la lengua de sordos hay algo similar al ballet.

MIEDO: TEMA RECURRENTE

   El miedo es un tema recurrente en muchas de sus películas y, a su juicio, en la vida alguien puede convertirse en ganador si supera este sentimiento, al que se enfrentó cuando rodó la película 'C'est la vie', sobre enfermos terminales.

   "Estamos en un mundo en el que siempre se habla de felicidad pero en realidad hace referencia a la protección. Se puede aprender mucho de la persona distinta, de la persona que sufre, es un intercambio. Así que espero que cuando el espectador salga de la sala de cine haya superado su miedo", ha dicho.

   'La historia de Marie Heurtin', que fue presentada en el Festival de Locarno, donde logró el Premio Variety de la Piazza Grande, y en la Sección Oficial de la Seminci 2014, surgió de la misma manera que han surgido otras de las historias que ha narrado Jean-Pierre Améris: de las experiencias de su adolescencia. "Me gustan las historias de la gente distinta, como 'El hombre elefante' o 'Eduardo manostijeras'", agrega.

   En esta ocasión, ha querido "sacar del olvido" esta historia y situarla lo más cerca posible de los hechos reales y, aunque su protagonista tiene sordoceguera, ha precisado que "no es una película sobre discapacidad", sino una cinta que "habla a los jóvenes de hoy que están perdidos que necesitan la suerte de encontrar a alguien que confíe en ellos". "Todo el mundo tiene un talento pero la sociedad es tan dura que a veces impide que desarrollarlo", ha matizado.

   En este sentido, ha señalado que la película se opone a la sociedad actual, donde cada vez existe "más tendencia a aislarse" y a comunicarse cada vez más pero "de manera muy solitaria y virtual". Aquí, en cambio, el objetivo era una comunicación totalmente "carnal y táctil", puesto que la "única" manera de comunicarse es "el tacto y el olfato".

   "Es un desafío para la sociedad, pero estas personas se ríen de ello, tocan la cara a manos llenas, como un bebé, que ha de tocarlo todo para conocer mundo, o como ocurre también al final de la vida, cuando coger la mano de una persona mayor es más importante a veces que hablar", ha destacado.

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