Saramago critica la "hipocresía mundial" durante la entrega del premio Casaldàliga del festival de Navarcles (Barcelona)

Europa Press Cultura
Actualizado: sábado, 22 abril 2006 20:34

NAVARCLES (BARCELONA), 22 (EUROPA PRESS)

El escritor portugués y premio Nobel de Literatura José Saramago hizo entrega este mediodía del premio Pere Casaldáliga a la solidaridad en el marco del III festival de Cine Solidario de Navarcles (Barcelona), conocido como CLAM. En el acto estuvo también presente el conseller de Relaciones Institucionales de la Generalitat, Joan Saura.

El acto se inició con una proyección de fotografías reunidas bajo el título de 'Los ojos de los pobres' y que se expusieron acompañadas de versos escritos por Casaldàliga. Acto seguido se entregó el premio a la entidad ganadora de esta edición del CLAM, la ONG ACSUR-Las Segovias.

Los encargados de entregar el premio al presidente de ACSUR Catalunya, Josep Soler, fueron el conseller Joan Saura y el escritor José Saramago. Soler agradeció el galardón recordando tener en común con Casaldàliga "el trabajo por los derechos humanos, los hábitats sostenibles, la igualdad de géneros y la solidaridad".

Acto seguido, el conseller Joan Saura manifestó ante los periodistas y ante el público haber tenido una semana "que no ha sido fácil y con muchas turbulencias", por lo que dijo que estar en Navarcles era 'un honor y una esperanza" por el hecho de hablarse de "valores, justicia y desarrollo sostenible".

Para terminar el acto, Saramago pronunció una conferencia en la que habló de la hipocresía mundial, las relaciones humanas y el poder de la mirada de los pobres, ya que su vida, dijo, "es un Apocalipsis permanente".

Saramago también hizo referencia al dinero, calificándolo de "adicción" o "enfermedad" para algunos, y recordando que "la riqueza de unos se hace gracias a la pobreza de otros". "Creo en las redes de solidaridad y en las ONG, pero falta organización y plataformas de acción para tener más fuerza política y en los medios de comunicación", añadió Saramago, quien concluyó lamentando que "todo el mundo reivindique sus derechos, pero nunca sus deberes".

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