Aplauso unánime para Pablo Heras-Casado en el Teatro Real con el 'El oro del Rin' de Wagner

El oro del Rin
JAVIER DEL REAL/TEATRO REAL
Publicado 18/01/2019 9:01:14CET

   MADRID, 18 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Pablo Heras-Casado ha recibido este jueves 17 de enero en el Teatro Real el aplauso unánime del público por su dirección musical de 'El oro Rin, ópera prólogo de la tetralogía del 'Anillo del Nibelungo', de Richard Wagner, que el coliseo madrileño representará durante cuatro temporadas.

   Así, el patio de butacas se ha rendido en el estreno a la actuación del director granadino y de la orquesta titular del teatro durante dos horas y media ininterrumpidas dedicándole bravos y palmadas de forma inequívoca.

   Heras-Casado se enfrentaba por primera vez a esta pieza con "gran responsabilidad", según él mismo afirmó durante la presentación de la ópera, después de haber dirigido 'El holandés herrante', también del compositor alemán. De hecho, entiende como un "privilegio" tomar las riendas de una orquesta de 117 miembros para dirigir la "obra de arte más grande concebida por el ser humano" donde la música es el centro y sirve para apoyar el discurso dramático, emocional y psicológico de todo el anillo.

   Por su parte, el director escénico Robert Carsen, ha sido recibido de forma desigual, ya que entre los aplausos por su montaje se han colado también abucheos. Y es que parte del respetable, probablemente el más conservador, puede no haber encajado bien la conversión de la epopeya ideada por Wagner en una distopía apocalíptica con catástrofe ambiental al fondo.

   Para el canadiense no debe haber sido, sin embargo, ninguna sorpresa, ya que algo parecido le sucedió en el Liceu, que programó esta producción -estrenada en la Ópera de Colonia en el año 2000- entre 2013 y 2016. En su montaje, Carsen convierte a las valkirias en pordioseras, los dioses en simples burgueses con palos de golf en lugar de martillos divinos, los gigantes en clase proletaria y los enanos nibelungos en el lumpen social. El Rin es un infecto cauce repleto de plásticos, aparatos y basura y el Walhalla (palacio de los dioses) se construye con palés de ladrillos y grúas.

   El escenógrafo ha dado con dos poderosas escenas para actualizar la sátira de Wagner. La primera abre la ópera y presenta un reguero incesante de hombres con abrigo y sombrero que se va acelerando al ritmo de la partitura y que, mientras recorren un escenario invadido por la bruma, se deshacen de todo tipo de residuos sin conciencia ecológica ninguna. La segunda echa el telón y presenta un Walhalla cargado de haces luminosos por el que desaparecen los dioses -su ejército y sus enseres-, consiguiendo separase del deprimente mundo oscuro diseñado en el resto de la historia.

   Todo el reparto ha sido ovacionado por el público pero Samuel Youn, en el papel del enano nibelungo Alberich, ha sido el más aclamado, así como los gigantes Ain Anger (Fasolt) y Alexander Tsymbalyuk (Fafner) y Ronnita Miller, en el papel de Erda, diosa madre de la naturaleza.

   Junto con ellos, sobre las tablas estaban Greer Grimsley (el dios Wotan); Raimund Nolte (el dios trueno Donner), David Butt Philip (Froh, dios del día), Joseph Kaiser (Loge, dios del fuego), Mikeldi Atxalandabaso (Mime, hermano de Alberich), Sarah Connolly (Fricka, esposa de Wotan y diosa del amor conyugal), Sophie Bevan (Freia, diosa de la juventud), Isabella Gaudí (Woglinde), Maria Miró (Wellunde) y Claudia Huckle (Flosshilde).

   Richard Wagner dedicó 25 años a plasmar su tetralogía -cuatro óperas y casi 16 horas de música escénica-, de la que escribió el libreto, compuso la partitura e hizo erigir un teatro en Bayreuth. 'El oro del Rin' lo concibió como una precuela, ya que su libreto -no así la música que fue la primera- lo escribió después de haber acabado 'La Valquiria', 'Siegfried' y 'El ocaso de los dioses'. La Tetralogía, estructurada como los antiguos dramas griegos y basada en la mitología germánica, se plantea por segunda vez en el Teatro Real desde su reinauguración.

AMBICIÓN, DEGRADACIÓN Y DESTRUCCIÓN

   'El oro del Rin' narra las peripecias desencadenadas a partir del robo del precioso metal por parte de un enano nibelungo y las argucias de los dioses para arrebatárselo y dárselo en pago a los gigantes que han construido su ansiado Walhalla. Pero, en realidad, habla de la degradación moral y la ambición de poder sin escrúpulos que arrasa con todo, ya sean los hombres o la naturaleza en la que habitan.

   El director artístico del museo, Joan Matabosch, resume perfectamente qué quiere trasladar Wagner en su precuela y por qué es tan actual: "La debacle que narra la Tetralogía es consecuencia de una política de pactos que, desde el inicio, se había basado en una 'traición del pacto'".

   Entre las personalidades que han asistido esta noche al estreno se encontraba, el vicesecretario general del PP Javier Maroto, la administradora única de RTVE, Rosa María Mateo, el arquitecto Rafael Moneo, o el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja Villel, director del Museo Reina Sofía, así como la esposa de Heras-Casado, la presentadora Anne Igartiburu.