31 de mayo de 2020
 
Publicado 19/05/2020 9:13:20 +02:00CET

20 años del histórico título liguero del 'Super Dépor'

Foto de la primera plantilla del Deportivo de La Coruña de la temporada 1999-2000
Foto de la primera plantilla del Deportivo de La Coruña de la temporada 1999-2000 - RC DEPORTIVO

   MADRID, 19 May. (EUROPA PRESS) -

   El 14 de mayo de 1994 Riazor soñaba con una noche histórica. Sin embargo, acabó sumido en la tristeza. Miroslav Djukic fallaba en el 90 ante el Valencia el penalti que habría dado un histórico título de Liga al Deportivo de La Coruña. Muchos pensarían que aquella oportunidad quizá no se volvería a presentar, pero lo hizo, seis años después, un 19 de mayo de 2000 del que se cumplen este martes 20 años.

   Subcampeón en la 94-95 y campeón de Copa, su primer título, el Deportivo encontró su premio en la campaña 1999-2000, una de las más igualadas de la historia y la que registra, con el sistema de tres puntos por victoria, la puntuación más baja para el ganador. El equipo gallego encajó once derrotas, nueve de ellas a domicilio, en un año 'raro', con el Atlético de Madrid 'descendiendo a los infiernos', o un 'pichichi' nacional de un modesto Racing de Santander (Salva Ballesta --27 goles--).

   Bajo el mando de Javier Irureta, en su segunda campaña al frente del equipo, y con supervivientes de la amarga noche del 94 como Mauro Silva, Donato o Fran, el equipo herculino fue el más regular y esta vez no dejó escapar su presa en el último partido en Riazor, saldado en esta ocasión sin atisbo para la emoción. Fue líder desde la duodécima jornada y pese a que tuvo un bajón al final, aguantó el empuje del FC Barcelona y la ilusión de un sorprendente Zaragoza.

   El técnico vasco logró un bloque muy efectivo, con un once que se sabía casi de memoria, donde el único que se salía del 'guión' era el talentoso Djalminha, y donde sobresalió uno de los fichajes, un casi desconocido delantero neerlandés llamado Roy Makaay, que fue clave en la consecución del título y que se destapó como un magnífico goleador. Eso y una gran solidez en Riazor, donde sacó 49 de los 57 puntos, perdiendo sólo en dos ocasiones, ante Numancia y Racing, ambos en la primera vuelta. En la segunda, sólo cedió un empate ante el Zaragoza.

   La Liga fue muy equilibrada desde su inicio. El Barça de Louis Van Gaal fue el que cogió el mando, mientras que otros 'grandes' como el Real Madrid o el Atlético de Madrid perdían terreno ya muy pronto. Mientras los atléticos no lograron levantar cabeza, los madridistas sí lo hicieron pese a llegar a estar decimoséptimos y volvieron a estar en la pelea antes de descolgarse para consolarse con la 'Octava'.

   Esto hizo hueco en la parte alta, además de a los de Irureta, a otros equipos como el Zaragoza, el Valencia, el Celta, el Alavés o incluso un Rayo Vallecano que fue líder en la décima y undécima jornadas. El golpe deportivista vino con la 'pájara' que sufrió el FC Barcelona tras caer en Riazor por 2-1 con doblete de Makaay y que fue la primera de cuatro derrotas seguidas que le alejaron de la cabeza.

   El equipo blanquiazul, en cambio, encadenó siete triunfos seguidos, entre ellos en el Vicente Calderón (1-3) y en el derbi ante el Celta (1-0), pero sus rivales no supieron aprovechar su peor momento de la temporada, con cuatro jornadas seguidas sin ganar y sólo un punto de los doce en juego. El 'Dépor' se desangraba lejos de su estadio y encadenó siete salidas seguidas sin ganar, con sólo un empate sin goles ante el Espanyol, aunque en casa siguió fuerte y goleó al Real Madrid (5-2), con el recordado regate de Djalminha a la defensa madridista.

   De todos modos, tras caer en la jornada 29 por 2-1 en el Camp Nou, el equipo de Javier Irureta vio como los de Louis van Gaal se quedaban a tan sólo dos puntos a falta de nueve jornadas. Alavés, a tres, y Zaragoza y un renacido Real Madrid, a cuatro, estaban también con opciones.

   EL BARÇA SE HUNDE EN EL CAMP NOU

   Pero el Deportivo supo mantener la calma y pese a que a domicilio no fue capaz de enderezar el rumbo con derrotas en Vallecas y Balaídos, el Barça, inmerso en la 'Champions', no lo aprovechó por lo contrario, una debilidad inesperada en su estadio donde perdió ante el Mallorca (0-3) y el Rayo (0-2), más otra goleada en el Carlos Tartiere (3-0). El Real Madrid, también en plena lucha europea, también se desinfló a base de empates y dijo adiós a sus opciones tras caer en el Bernabéu por 2-4 ante el Racing en la jornada 34.

   Quedaban cuatro partidos para la gloria y cinco puntos de renta sobre los blaugranas y seis sobre el Zaragoza, y la angustia creció cuando el 'Dépor' no fue capaz de ganar en las tres siguientes y afrontó la última jornada en Riazor ante un Espanyol que no se jugaba nada, con tres puntos de renta sobre sus dos rivales, que necesitaban ganar al Celta y al Valencia, respectivamente, y esperar otra negra tarde-noche deportivista.

Pero ni siquiera hubo suspense. A los tres minutos, Donato, el segundo lanzador de penaltis tras Bebeto que sustituyó Arsenio Iglesias en la fatídica noche del 94, abrió el marcador a la salida de un saque de esquina, y Makaay, en el tramo final del primer tiempo, anotó su vigesimosegundo gol liguero. No pasó más, con Barça y Zaragoza además sin poder ganar, y Riazor pudo estallar de júbilo y saldar la cuenta que tenía pendiente.

   El título dio el billete además para disputar por primera vez la Liga de Campeones, una competición en la que estuvo a punto de dar la campanada en la temporada 2003-2004 cuando se quedó a las puertas de la final tras dejar para el recuerdo una mágica remontada en Riazor ante el gran Milan de inicios del siglo XXI. A partir de ahí, comenzó a perder brillo hasta su descenso en 2010-2011, desde el cual su objetivo cuando está en Primera es más la salvación.

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