MADRID, 29 DE SEPTIEMBRE (EDIZIONES)
El Oporto - Chelsea es uno de los partidos más esperados de esta segunda jornada de la fase de grupos de la Champions League. Más por temas extradeportivos que deportivos. Y es que se va a producir el reencuentro de Iker Casillas con su ex entrenador José Mourinho. Lo tiene todo este hecho, ya que Mourinho despuntó en el equipo portugués ganando una Champions, Iker Casillas es ahora miembro de la plantilla y además, juegan en Do Dragao, estadio donde el equipo portugués acostumbra a jugar. El morbo está servido.
Se está a la expectativa de ver cómo reacciona el público portugués. Por un lado, Iker Casillas es uno de los ídolos actuales de la plantilla. Por otro, Mourinho es idolatrado en la ciudad de la desembocadura del Duero. ¿De parte de quién estará el aficionado portuense? Evidentemente, querrá que su equipo gane. Pero, en el duelo de cariño, ¿habrá algún ganador?
Es por todo el mundo conocido que la relación entre Mourinho e Iker Casillas no es la mejor. Ha quedado demostrado en el paso del técnico luso por el Real Madrid. El fruto de esa relación dejó una manzana envenenada en el seno del madridismo. Dividió la opinión del Bernabéu y de sus seguidores, abriendo una herida que, al menos, no era necesaria abrirla.
Todo comenzó con la llamada de Iker Casillas a Xavi Hernández para pedir calma en ambos conjuntos tras los últimos clásicos, llenos de tensión. La rivalidad Real Madrid- Barcelona se elevó a altas cotas, e Iker, intentó poner calma. Esta llamada no sentó bien al entrenador luso, y "castigó" al portero al banquillo en el siguiente partido. Volvió a hacerlo cuando hizo jugar a Adán, y le relegó al banquillo cuando Diego López llegó al equipo blanco.
Todo esto, los rumores y alguna declaración del portugués hicieron que la división en el seno del equipo blanco se acrecentara. Muchos tomaron partido, por uno o por otro. Y lo que debería ser es que todos remaran en la misma dirección. Mientras, Iker callaba. Hablaba sin hablar, enigmáticamente, y en contadas ocasiones, por las redes sociales. En el campo o en los entrenamientos, siquiera se miraban.
Acabó saliendo Mourinho del club de Concha Espina. Algunos dicen que el pulso lo ganó Iker. Lo cierto es que el portero se quedó. Aunque su rendimiento bajo palos en los siguientes dos años bajó sensiblemente. La brecha abierta en el Bernabéu siguió sangrando con los pitos al meta. Su situación en el Madrid se hizo insostenible, y salió en busca de otro reto a tierras portuguesas.
Y otra vez, vuelve la polémica. Mourinho hizo unas declaraciones en prensa quejándose de la altísima ficha que cobra Casillas en el Oporto de sus amores. Un dardo más que no hace mejorar la relación de ambos. Por otro lado, lo único que se ha oído decir en todo este tiempo a Casillas es que Mourinho es un grandísimo entrenador y que ha aprendido muchas cosas de él. Iker no quiere meter más leña al fuego.
Ahora llega el reencuentro. Le han preguntado a Mourinho si saludará a su antiguo pupilo. Su contestación fue corta y seca: "saludaré a Casillas al principio y al final. No más preguntas"