Actualizado 29/11/2007 00:23 CET

Un rácano Schalke apea al Valencia de la Liga de Campeones

VALENCIA, 28 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Schalke arrancó un empate a cero en el estadio de Mestalla, con un juego rácano y a pesar de jugar con un hombre más durante una hora de encuentro por la expulsión de Albelda, con lo que mantiene esperanzas de clasificación para la siguiente fase de la Liga de Campeones y apea al Valencia de la competición, a falta de una jornada para acabar la fase de grupos.

El Valencia no creyó lo suficiente en sus posibilidades de clasificación y echó al traste la primera mitad. Cuando quiso reaccionar en la segunda parte ya jugaba con un hombre menos y aunque apeló a la heroica, a la épica y a todo lo apelable no pudo superar a un conjunto alemán que se atrincheró de forma cobarde. Silva la tuvo en el último minuto pero el balón y la 'Champions' con él se marcharon fuera.

El Schalke, conocedor de la derrota del Rosenborg ante el Chelsea, optó por especular y jugárselo todo en la última jornada ante los noruegos en Gelsenkirchen. El Valencia, con el punto de hoy, tan sólo tiene opciones de entrar en la Copa de la UEFA si le gana al Chelsea en la última jornada y el Schalke cae ante el Rosenborg.

El Valencia no pudo tener más desgracias en menos tiempo. El primer asalto sirvió para ver cómo Albelda se autoexpulsaba con una entrada muy aparatosa en el centro del campo (min. 31) para cortar un contragolpe de los alemanes, mientras que diez minutos después Caneira se tuvo que retirar lesionado. Koeman tuvo que improvisar a Raúl Albiol de lateral izquierdo.

Tanta desgracia valencianista estuvo acompañada por un equipo blanquinegro apático, gris y que a medida que pasaban los minutos se fue deshilachando. Ni rastro del efecto Koeman. Además Marchena tuvo la mejor y única ocasión del Valencia en el último suspiro de la primera mitad. El central tiró con tanta inocencia que a Neuer le dio tiempo de desviar el balón. Fue la única alegría que los valencianistas dieron a sus aficionados.

El orden y la disciplina alemana sirvió para desbaratar a un equipo cogido con alfileres y eso que el técnico local apostó por la pólvora y colocó a Vicente, Joaquín, Villa y Morientes, además de al brasileño Edu junto a Albelda en la zona de creación. El carioca trató de llevar el partido, pero no encontró ningún socio con quien trenzar algo de peligro.

El Schalke no supo sacar tajada de tanta desgracia local. A pesar de jugar con uno más desde la media hora de juego, los de Slomka siguieron fiel a su estilo de ahogar la salida de los valencianista y taponar las posibles llegadas por banda. En esta faceta Vicente estuvo totalmente desaparecido, mientras que Joaquín se mostró más voluntarioso que efectivo. El gaditano siempre se encontraba con un par de rivales, como mínimo, por su camino.

Los de Koeman parecían ir una marcha o dos menos que su rival y para salir de su campo daban pases sin ton ni son en defensa. Avanzar un metro costaba una eternidad y gracias que los alemanes se limitaron a adelantar la línea y no se lanzaron a hacer sangre sobre la defensa local. Lo mejor que pudo pasar para los locales es que llegara el descanso.

EL VALENCIA SE ENCHUFA

El Valencia no se amilanó tras pasar por el vestuario y a pesar de jugar con uno menos tuvo más presencia y protagonismo que su rival. Los de Slomka se vieron superados a partir del minuto 60 porque el Valencia con un par de acciones enchufó a la grada. Los locales apelaron a la épica ante un rival que pasaba por momentos de cierto nerviosismo. Tan mal lo vio el entrenador visitante que no dudo en cortar el ritmo del partido con un cambio.

Los de Koeman le cambiaron la cara al partido, más por casta que por calidad. Ahora sí se vio a un Vicente más participativo, pero el equipo jugaba con el lastre de tener un hombre menos en el césped. El Valencia se vació en el terreno de juego porque vio la posibilidad de lograr el tanto que le daba esperanzas de seguir vivos en la 'Champions'. El técnico metió más leña con la entrada de Silva por la izquierda.

El Schalke especuló con el resultado durante toda la segunda mitad, y aunque pasó por momentos de apuro, apostó por el empate a cero que le daba muchas opciones de clasificación si gana al Rosenborg en la última jornada en Alemania. Los de Koeman acabaron vacíos después de darlo todo en la segunda mitad y maquillar la apatía de la primera mitad.