Archivo - Escocia - Dinamarca, Hampden Park, Glasgow - Andrew Milligan/PA Wire/dpa - Archivo
MADRID 5 Jun. (EUROPA PRESS) -
La selección de Escocia tiene el reto de hacer historia en el Mundial 2026 que acogen este verano Estados Unidos, México y Canadá, tras lograr su vuelta al torneo 28 años después, aunque no lo tendrá fácil en un Grupo C que comparte con Brasil, Marruecos y Haití.
La inolvidable noche del 18 de noviembre en Hampden Park aseguró a 'The Tartan Army' en la cita de este verano. Una afición y un equipo que ponen la máxima pasión al fútbol para lograr gestas como aquella victoria en el descuento contra Dinamarca. "Nunca volveré a sentirme así en un estadio de fútbol", dijo John McGinn.
Escocia quiere un paso más, que sería superar por primera vez la fase de grupos en un Mundial, algo más factible ahora que son 48 selecciones las que participan y 32 las que llegarán al primer cruce de dieciseisavos de final. Steve Clarke, al cargo desde 2019, cuenta con jugadores de calidad como el capitán Andy Robertson (Liverpool), Scott McTominay (Nápoles) o el propio McGinn (Aston Villa).
El cuadro británico sufrió la baja de última hora de Billy Gilmour, centrocampista del Nápoles, sustituido por el recién estrenado con la absoluta a sus 19 años e hijo del excapitán escocés Darren, Tyler Fletcher, del Manchester United. Con todo, el espíritu de equipo y su conexión con la grada son potentes en una selección bien armada desde atrás y que busca la segunda jugada en ataque. Además, puede presumir de ser hasta el momento de haber ganado en partido oficial a la España de Luis de la Fuente, invicta desde su derrota 2-0 en Glasgow en marzo de 2023.
Los escoceses se marcharon con tiempo a Florida como puesta a punto, a pasar calor y prepararse para lo que les espera con sus partidos en Boston y Miami. Después de la chilena de McTominay, que inspiró incluso un billete de 20 libras, y, sobre todo, los goles en el descuento de Kieran Tierney y Kenny McLean en Glasgow, Escocia no tuvo tanta suerte con el sorteo del Mundial y el Grupo C.
El equipo de Steve Clarke tendrá un peligroso debut, por donde pasan los puntos de ese posible pasaporte como tercera del grupo, el 14 de junio contra Haití, quienes también buscan hacer historia en Norteamérica. Marruecos y Brasil están sin duda por encima del Ejército de Tartán, aunque su batalla se da por segura.
EL MOMENTO DE LAWRENCE SHANKLAND
Aunque el bloque es su principal arma, Escocia cuenta con un puñado de jugadores importantes, como los ya mencionados, la irrupción del joven de 19 años Findlay Curtis o el también goleador Ross Stewart. El equipo británico tiene pólvora arriba y la inspiración mayor es la de Lawrence Shankland, quien fuera capitán y miembro del Heart of Midlothian los últimos cuatro años.
El delantero de 30 años firmó 20 goles esta temporada, en la que lucharon por el título hasta la última jornada contra el Celtic, y decidió poner rumbo al Rangers. El de Glasgow llega en racha y podría haber convencido a su técnico para jugar con dos delanteros, aunque quizá se haya ganado ya el puesto por delante de Che Adams.
STEVE CLARKE, EL TÉCNICO IDEAL PARA ESCOCIA
Ahora, son muchos los que piden sitio a un Steve Clarke que ha profundizado en su búsqueda y abierto las puertas de la selección desde su llegada en 2019. La presencia en el Mundial 28 años después tiene detrás al técnico escocés, quien devolvió también al país británico a un gran torneo con las dos últimas Eurocopas.
La confianza de la Federación escocesa en la continuidad y el camino trazado por el preparador de Saltcoats se rubricó más si cabe estos días con la renovación hasta 2030. "Probablemente entiendo mejor lo que viene que alguien que llega sin experiencia. Esa fue gran parte de la razón de ser de la renovación", dijo.
Clarke, que jugó once temporadas en el Chelsea, inició su carrera de entrenador en el Newcastle como segundo de Ruud Gullit. Su labor en los banquillos estuvo ligada también a José Mourinho con los 'blues', Kenny Dalglish en el Liverpool y Roberto Di Matteo en el Aston Villa. Sus mejores años fueron en el West Bromwich Albion y en el Kilmarnock escocés, desde donde pasó a una selección nacional donde se ha ido ganando renovación tras renovación.