Archivo - Un cartel de ‘SE ALQUILA’. - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
MADRID 22 Sep. (EUROPA PRESS) -
El 51,99% de la oferta de habitaciones en alquiler en España se concentra en cinco capitales de provincia, según un informe de pisos.com, que pone de relieve que, en el ranking anterior, estas cinco ciudades acaparaban el 38,97% de la oferta.
Madrid es la ciudad que más habitaciones tiene en el mercado y concentra el 22,59% de los anuncios frente al 15,36% del año anterior. Le siguen Barcelona (14,28%), Valencia (8,58%), Granada (3,64%) y Sevilla (2,89%).
Además, pisos.com destaca que el mercado de alquiler de habitaciones se ha vuelto "más madrileño" este ejercicio y que el número de habitaciones anunciadas ha crecido un 31,63% en la provincia de Madrid y un 41,88% en la capital, lo que refleja el aumento de la oferta de alojamiento compartido en la capital y su entorno.
"Madrid no ha creado vivienda nueva para compartir, sino que ha troceado la que ya tenía", ha afirmado el portavoz y director de Estudios de pisos.com, Ferran Font, quien recalca que el hecho de que haya más anuncios "no significa que haya más metros cuadrados disponibles para vivir", sino que el parque se está repartiendo entre más contratos y más inquilinos, "que es exactamente lo contrario a lo que necesita la ciudad".
EMPEORAMIENTO Y ENCARECIMIENTO DE LA OFERTA
El aumento de la oferta de habitaciones en Madrid coincide con el endurecimiento del marco regulatorio del alquiler turístico en la capital. El Plan Reside, en vigor desde agosto de 2025, impide las licencias para viviendas turísticas dispersas en edificios residenciales del centro histórico y, fuera de él, solo las permite cuando el inmueble tiene acceso independiente desde la calle y está situado en planta baja o primera.
A ello se suman la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal, que exige el respaldo de tres quintas partes de la comunidad para nuevas actividades de alquiler turístico, y el Registro Único de Alquileres de Corta Duración.
Font considera que sería "precipitado" atribuir todo el crecimiento a la normativa, ya que también influyen la matrícula universitaria y la llegada de trabajadores desplazados, aunque apunta que parte de los propietarios que operaban en el alquiler turístico pueden haber optado por el alquiler por habitaciones.
Otro de los fenómenos que explican el aumento de anuncios es la conversión de espacios comunes en dormitorios, una práctica que permite sumar una renta adicional sin realizar grandes obras. Los datos nacionales del informe muestran que las habitaciones amuebladas han pasado del 83,32% al 73,10% de la oferta en un año, mientras que las exteriores han bajado del 35,72% al 30,45%, las suites del 7,43% al 4,35% y las viviendas con calefacción del 53,73% al 41,63%.
Para Font, la combinación de un mayor volumen de oferta con el empeoramiento de estas características evidencia que "el metro cuadrado que se alquila hoy es peor que el de hace un año" y señala que la reconversión del salón en dormitorio es una respuesta del mercado a la escasez de vivienda.
En cuanto a los precios, Madrid se sitúa como la tercera capital más cara de España para compartir piso, con 636,10 euros al mes, solo por detrás de Palma (686,33 euros) y Barcelona (647 euros). La cifra madrileña supera en casi un 28% la renta media nacional, situada en 498,20 euros mensuales tras subir un 4,67% en el último año.
Además, la provincia de Madrid concentra el 22,62% de los inquilinos que buscan habitación, por delante de Barcelona (22,22%), Sevilla (6,95%), Valencia (5,24%) y Málaga (4,56%). En las capitales, Madrid reúne el 18,84% de los demandantes, frente al 17,63% de Barcelona y el 6,40% de Sevilla.
El informe también refleja un cambio en el perfil de la oferta. El 74,06% de los anuncios ya no especifica preferencia de género, frente al 65,83% de hace un año, mientras que los pisos reservados solo a chicas han pasado del 8,54% al 4,35% y los que aceptan parejas, del 8,89% al 4,87%. También han descendido del 20,79% al 11,96% las viviendas que se anuncian expresamente para no fumadores.
Según Font, estos cambios apuntan a una transformación del piso compartido, que estaría pasando de ser un acuerdo entre particulares a convertirse "en un producto de inversión gestionado a distancia, con rotación alta y criterios de rentabilidad por cama".