Actualizado 03/06/2007 17:30 CET

Greenpeace pide que las eléctricas tengan responsabilidad ilimitada en las centrales nucleares

MADRID, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

La organización ecologista Greenpeace ha pedido que las empresas eléctricas propietarias de las centrales nucleares tengan responsabilidad civil ilimitada en tiempo y cuantía ante un accidente, según consta en sus alegaciones al anteproyecto de Ley sobre Responsabilidad Civil por Daños Nucleares.

Los ecologistas critican que se limite la responsabilidad civil en caso de accidente nuclear a los 1.200 millones de euros, como propone el PSOE, porque está "a años luz de los costes que habría que sufragar en caso de accidente nuclear", y advierten de que las aseguradoras no disponen de capacidad para cubrir posibles consecuencias. El director de la campaña de energía nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, denunció en rueda de prensa que el Gobierno intenta de forma encubierta que se pague a través de la tarifa eléctrica.

Greenpeace preguntó que si las centrales nucleares son tan seguras como dice la industria, por qué no está dispuesta a asumir una responsabilidad civil ilimitada. A juicio de los ecologistas, el anteproyecto de Ley "no tiene como objetivo proteger a las víctimas, sino proteger a las empresas eléctricas".

La organización reclamó al Gobierno que cumpla su compromiso de cierre progresivo de las centrales nucleares y cuestionó los intereses que llevan al PSOE a paralizar la tramitación de la reforma del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en el Congreso de los Diputados.

48 SUCESOS NOTIFICABLES EN 2007

En un informe titulado 'Los peligros de los reactores nucleares", Greenpeace afirma que las centrales nucleares "han incremento su riesgo de sufrir un accidente, debido al envejecimiento, la falta de cultura de seguridad, la amenaza terrorista y el cambio climático". En España, en lo que va de año se han registrado 48 sucesos notificables y 11 paradas no programadas, frente a entre 60 y 70 sucesos anuales en 2006.

Así, Bravo afirmó que "el cambio climático hace víctimas potenciales a las centrales nucleares" ya que la refrigeración del reactor se realiza con agua y las estimaciones indican que las sequías aumentarán en España con la consiguiente disminución de recursos hídricos. Además, las temperaturas del agua de ríos podrían aumentar y eso provocaría paradas de las centrales, como en agosto del año pasado cuando subió la temperatura del Ebro y la central de Santa María Garoña (Burgos) se detuvo.

Otro de los factores que influye en la seguridad de las centrales es su envejecimiento, ya que la media de la vida de las centrales nucleares es de más de 25 años. El proceso de envejecimiento está llevando a un debilitamiento gradual de los materiales que podría provocar fallos catastróficos de algunos componentes, causando un escape radiactivo de enorme gravedad, según la organización.

"Hay una disminución de la cultura de seguridad por la liberalización del mercado eléctrico, una relajación de las inspecciones y de la normativa, que fomenta que los propietarios prefieran pagar una multa a mejorar las instalaciones", dijo Bravo, quien añadió que "las centrales anteponen los beneficios económicos a la seguridad".

En cuanto al terrorismo, los ecologistas afirman que "ninguna instalación nuclear podrá impedir un ataque terrorista" y recordaron su última acción en Almaraz (Cáceres), donde a pesar de estar en nivel 2 lograron penetrar en el recinto de las instalaciones. "Sólo con este argumento no deberían existir las centrales nucleares", afirmó.