Publicado 30/06/2020 12:05:59 +02:00CET

El Banco de España avisa de que las entidades deberán hacer nuevos esfuerzos para mejorar su eficiencia

Fachada del edificio del Banco de España situada en la confluencia del Paseo del Prado y la madrileña calle de Alcalá.
Fachada del edificio del Banco de España situada en la confluencia del Paseo del Prado y la madrileña calle de Alcalá. - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo

Insta a las autoridades a evitar un endurecimiento generalizado de las condiciones de financiación

MADRID, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Banco de España prevé que la crisis del coronavirus cause un deterioro de la calidad crediticia que presione a la baja la rentabilidad de las entidades, que tendrán que hacer nuevos esfuerzos para reducir los costes de explotación y mejorar la eficiencia, según pone de manifiesto en su 'Informe Anual 2019'.

"La materialización de pérdidas en la cartera crediticia presionará a la baja la rentabilidad, lo que requerirá nuevos esfuerzos para reducir los costes de explotación y mejorar la eficiencia", señala el informe del supervisor.

Preguntado por la reducción de oficinas como vía para reducir costes, el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, ha dicho durante la presentación del informe que en algunos casos puede ser una solución para que los bancos ajusten su estructura de costes e ingresos, aunque desconoce si necesariamente es el camino para todas las entidades.

"Nadie mejor que ellas para saber qué obtienen de una sucursal y cuánto les cuesta. Son las propias entidades las que deben escoger una estrategia de acuerdo a sus propios objetivos de rentabilidad. Es una decisión de índole puramente empresarial", ha explicado Arce.

Para aumentar la eficiencia en la provisión de servicios financieros, el informe del Banco de España sí apunta a la necesidad acelerar la digitalización del sector bancario, que ya estaba presente pero que se ha acentuado con la crisis sanitaria.

La citada necesidad de reducir costes ante una mayor presión sobre la rentabilidad responde a un cambio de tendencia en la evolución de la ratio de morosidad del sector privado, que previsiblemente aumentará como consecuencia de la desaparición de empresas, la pérdida de empleo de muchos trabajadores y la caída de los ingresos de los acreditados, que llevarán a un deterioro de la capacidad de reembolso de los préstamos.

Aunque algunos efectos podrían verse amortiguados por medidas como las moratorias de crédito y los pagos pospuestos disfrutarán de un tratamiento prudencial específico que hace que no se clasifiquen automáticamente como impagados, reestructurados o refinanciados, el Banco de España espera que el flujo de entrada de nuevos activos dudosos se incremente y que la recuperación de créditos dudosos o la venta de activos problemáticos sean más complejas durante un tiempo.

La materialización de pérdidas en la cartera crediticia supondrá una presión adicional a la baja sobre la rentabilidad del sector bancario, que ya se situaba por debajo del coste de capital antes del estallido de la crisis, y que difícilmente se recuperará a través del aumento del margen de intermediación debido al entorno de bajos tipos de interés, que "probablemente se prolongará más de lo que se preveía antes de la crisis del Covid-19".

UNA RESPUESTA CONTUNDENTE SI SE MATERIALIZAN LOS RIESGOS

En cualquier caso, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha afirmado que el impacto sobre la calidad de la cartera crediticia de las entidades será desigual entre ellas, en función de su posición de partida, su modelo de negocio y la distribución de sus exposiciones a los sectores y a los territorios más afectados por la pandemia.

"La magnitud de la perturbación y su evolución incierta nos obligan, por tanto, a vigilar estrechamente los riesgos para la estabilidad financiera derivados de esta crisis, y a estar preparados para dar una respuesta contundente, a escala europea, en caso de que estos se materialicen", ha advertido.

En este sentido, Hernández de Cos ha instado a que las autoridades económicas europeas y nacionales compartan el objetivo de evitar que la crisis actual vaya acompañada de un endurecimiento generalizado de las condiciones de financiación o que dañe gravemente la estabilidad del sistema financiero, pues las crisis que incorporan un deterioro financiero significativo "suelen ser más profundas y duraderas".

Desde el inicio de la pandemia no se han percibido signos de endurecimiento generalizado de las condiciones de financiación de las actividades productivas, sino que la combinación de las medidas aprobadas por las autoridades y la propia actitud de las entidades "están permitiendo que muchas empresas cuenten con la liquidez necesaria para afrontar la fase recesiva actual", según el informe del Banco de España.

En esta línea, señala que la información más reciente de los balances bancarios evidencia un fuerte aumento del nuevo crédito concedido a las empresas y a los autónomos durante los meses de marzo y abril, aunque es probable que las pérdidas por deterioro de las exposiciones crediticias se materialicen con un cierto desfase, lo que supondrá una determinada erosión del nivel de capital de las entidades.

RECONSTRUCCIÓN GRADUAL DE LOS COLCHONES DE CAPITAL

En este escenario, el Banco de España considera "crucial" que las entidades no reduzcan sus balances durante la crisis, que los colchones de capital que han construido puedan utilizarse y que las entidades tengan la certeza de que la reconstrucción de los colchones de capital "se llevará a cabo de una forma muy gradual, una vez que la crisis se haya superado y que los mercados financieros hayan vuelto a una situación de relativa normalidad".

En estas condiciones, indica el organismo, el coste del capital debería ser menor, lo que favorecería la posibilidad de captar recursos en los mercados. Además, ha apuntado que, aunque la activación de medidas macroprudenciales como el aumento del colchón de capital anticíclico o de los límites de endeudamiento puede reducir el crecimiento económico en la fase expansiva del ciclo, su desactivación o relajación durante las fases recesivas modera sustancialmente su alcance, por lo que, en términos netos, "los beneficios de estas actuaciones parecen ser claramente superiores a sus costes".

Preguntado por la recomendación del Banco Central Europeo (BCE) de limitar el reparto de dividendos mientras dure la crisis, Óscar Arce ha valorado que se trata de una medida "bienvenida" que puede reforzar la capacidad de solvencia de las entidades, mientras que su eventual extensión deberá depender de la evolución de la situación económica y de la capacidad de las entidades para asumir pérdidas.

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