Economía/Finanzas.- El Banco de España aboga por una "pausa regulatoria" para la banca y vigilar la política crediticia

Advierte de los riesgos de las participaciones industriales "significativas" y rechaza un supervisor único europeo

Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: viernes, 23 junio 2006 17:07

SANTANDER, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

El subgobernador del Banco de España, Gonzalo Gil, abogó hoy por iniciar una "pausa regulatoria" en el sector financiero, ante la envergadura de los cambios introducidos recientemente en el sector, como la circular que adapta las nuevas normas internacionales de contabilidad (NIIF) y el modelo de exigencia de capital de Basilea II, y pidió a las entidades que presten una "especial atención" a sus políticas crediticias, ante el fuerte crecimiento del crédito experimentado en los últimos años, concentrado en gran medida en el sector inmobiliario.

Gil, que intervino en el encuentro 'El nuevo entorno del sector financiero', organizado por la Universidad Menéndez Pelayo y la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), afirmó que los cambios regulatorios introducidos implican un "esfuerzo de adaptación, tanto cuantitativa como cualitativa" por parte de las entidades y de los supervisores, y pese a constatar que durante el proceso de implantación de las NIIF no se han detectado "especiales tensiones", consideró que ahora es momento de que se inicie una "pausa regulatoria".

El subgobernador, cuyo mandato de seis años en la institución vence ya el próximo mes de julio, afirmó que la solidez del sistema financiero español en los últimos años no significa que las entidades no hayan de afrontar adaptaciones en el futuro, y, en su opinión, las más inminentes se derivan de los cambios regulatorios acaecidos y del crecimiento experimentado por el crédito.

Así el fuerte crecimiento del crédito y, en especial, la concentración de las carteras crediticias en el sector inmobiliario -familias para adquisición de vivienda y promotores inmobiliarios-- requieren a su juicio que las entidades presten una "especial atención" a sus políticas crediticias, incluyendo los procesos de admisión y gestión de los riesgos, y el desarrollo de "ejercicios de estrés".

Además señaló que el Banco de España ha pedido a las entidades que expliquen "con claridad" los riesgos que llevan aparejados la subida de los tipos y algunos de algunos de los nuevos productos hipotecarios.

Gonzalo Gil dejó claro que la supervisión prudencial no pretende alterar la libertad de elección de las entidades en cuanto a sus estrategias de negocio, "pero sí ha de velar por su solidez y su solvencia".

"OJO CON LAS PARTICIPACIONES INDUSTRIALES DE CONTROL".

En lo relativo a las participaciones industriales de las entidades, afirmó que al margen de sus potenciales efectos positivos, surgen riesgos que las entidades han de considerar, como una mayor volatilidad en la cuenta de pérdidas y ganancias y en el capital, posibilidad de que las entidades queden "cautivas" o "presas" de los gestores de dichas empresas, o que las entidades tengan incentivos a financiar a las empresas "más allá de lo justificable".

"Ojo con las participaciones industriales significativas y de control", advirtió Gil, y citó el último informe del FMI, que alerta que las participaciones industriales pueden condicionar el negocio bancario. No obstante, consideró que Basilea II dará un mayor margen de maniobra a los supervisores a través de los requerimientos de recursos propios.

FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ, "PERFECTAMENTE CAPACITADO".

Preguntado por si cree que el futuro gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, podrá llevar a cabo con solvencia los retos que se le presentarán al frente de la entidad, se mostró convencido de ello.

"Está perfectamente capacitado para asumir esos retos, como lo espero que lo esté el futuro subgobernador", dijo, y haciendo gala de su habitual modestia no quiso pronunciarse sobre el que piensa que es el principal logro que deja como subgobernador. A este respecto, se limitó a decir: "Creo que se queda bien".

Afirmó que en el ámbito del buen gobierno corporativo "siempre queda un camino por recorrer", y máxime en un sector como el bancario, en el que reforzar la confianza es "crucial" para las entidades.

A su juicio, la aplicación de las normas debería tener en cuenta las circunstancias específicas -de propiedad u otras-- de cada tipo de entidades (bancos o cajas), de tal forma que el resultado final, en cuanto a transparencia y disciplina de mercado, fuera "equivalente y nivelado".

Según Gil, la "nivelación" de bancos y cajas es "absoluta" en términos operativos, aunque son entidades distintas, por lo que abogó por que la regulación tenga en cuenta las diferencias de unas y otras entidades.

En un negocio en plena transformación, advirtió de que en sistemas financieros muy desarrollados se están iniciando procesos de transferencia de riesgos a través, por ejemplo, de derivados de crédito, y que dichos procesos, aunque comportan elementos positivos, suponen una dispersión de riesgos entre más inversores, al tiempo que para las entidades surgen otros distintos.

Según Gonzalo Gil, desde el punto de vista de la estabilidad financiera es preciso tener en cuenta que estos riesgos pueden acabar en entidades no reguladas, al tiempo que pueden concentrarse en unos pocos intermediarios financieros.

LOS 'HEDGE FUNDS', MOTIVO DE PREOCUPACIÓN.

Por otro lado, reconoció que el papel de los 'hedge funds' ha sido motivo de "preocupación reciente", por su elevado apalancamiento, concentración de estrategias y falta de transparencia, y que en un contexto de reducida volatilidad en los mercados, han desarrollado estrategias de inversión más arriesgadas.

"Si los factores que justifican esa menor volatilidad revierten, podrían concretarse problemas desde el punto de la estabilidad financiera", advirtió.

También avisó de los peligros del 'outsourcing' (externalización de procesos), y dijo que esta actividad, que no exime a las entidades de asumir sus responsabilidades, "no está exenta de riesgos que hacen que los supervisores hayamos de permanecer atentos", dijo.

Argumentó que la mayor internacionalización de la actividad bancaria implica que hoy en día conviven bancos globales con supervisores y regulaciones de carácter local, y que iniciativas como Basilea II reducen en parte los problemas asociados. Gonzalo Gil apuntó que al margen de los grandes avances ocurridos en los mercados financieros en la UE en los últimos seis años, queda pendiente, en gran medida, resolver qué estructuras supervisoras se precisan en la UE ante el mercado único.

"No hacer nada, o crear un único supervisor en Europa, no parecen las mejores soluciones", dijo, y abogó por una solución "más pragmática" basada en cuatro elementos: certidumbre legal para los supervisores y las entidades respecto de cualquier solución que se adopte; consideración de la diversidad de realidades dentro del mercado único; neutralidad respecto de los modelos de organización y gestión de la supervisión a nivel nacional, y respeto de la subsidiaridad y la proporcionalidad. En este sentido, resaltó el papel importante de Basilea II y del Comité de Supervisores Bancarios Europeos, llamado a lograr la práctica supervisora en la UE.

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