FGD admite una incertidumbre "indeseada" del coste del 'ladrillo' de BBVA y Sabadell sobre el déficit público

Publicado 18/12/2018 13:16:41CET
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No descarta elevar las aportaciones que deben realizar los bancos al fondo

MADRID, 18 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) reconoce que las pérdidas por la venta de activos improductivos de Sabadell y BBVA, que recibieron esquemas de protección de activos (EPA) por la compra de CAM y Unnim, vienen determinadas por las condiciones del mercado inmobiliario, lo que genera una incertidumbre "indeseada", según fuentes cercanas al fondo público consultadas por Europa Press.

"Anticipar a día de hoy si las ventas de carteras en las actuales condiciones del mercado inmobiliario supondrán más o menos pérdidas que la opción de retrasarlas no es posible, dado que dependerá de la evolución futura de los precios de venta de activos, lo que genera una incertidumbre indeseada respecto al coste final de los EPAs", sostienen las mismas fuentes.

En este sentido, las pérdidas que estas ventas pudieran generar para el fondo tendrán que situarse dentro de los precios de mercado conforme a la valoración realizada por un experto independiente para que puedan ser aprobadas.

Estos esquemas, que fueron firmados entre el FGD tanto con BBVA como con Sabadell en 2011 para la 'protección' de activos de Unimm y Cam, suponen la cobertura por parte del fondo durante un plazo de diez años del 80% de las pérdidas de las carteras protegidas. El 20% restante lo deben asumir las entidades.

El valor de la cartera en cuestión del banco catalán asciende a 24.644,3 millones de euros, mientras que la del de origen vasco es de 7.359,7 millones de euros.

La mayor parte de las entidades españolas han aprovechado la aparente favorable situación del mercado inmobiliario durante los últimos años para realizar venta de activos de este tipo, un proceso que se ha acelerado todavía más durante los últimos meses.

Esto les ha permitido atender a las expectativas supervisoras, eliminar la incertidumbre respecto a eventuales pérdidas futuras en su cuenta de resultados y mejorar su acceso a los mercados de capitales.

SIN CAMBIOS CONTABLES

Asimismo, en la reunión que el FGD mantuvo recientemente para abordar una solución que evite que la venta del 'ladrillo tóxico' afecte al déficit público, no introdujo ningún cambio respecto a la manera en la que ha venido funcionando en el abono de las pérdidas a las entidades ni tampoco en los criterios de su computación como gasto fiscal. "No hay cambios a efectos de contabilidad nacional", subrayan.

Estas ventas se producen de forma paulatina y con esa periodicidad se imputan en el déficit público. El FGD formaliza la cuantificación y liquidación de las pérdidas tras la ejecución de los procesos de venta que se vayan materializando.

De esta forma, las liquidaciones firmes anuales se abonan al año natural siguiente y, aunque estos pagos tienen consideración de gasto fiscal, el fondo público recibe contribuciones anuales que se imputan como ingreso en contabilidad y que sufragan estos pagos sin afectar al déficit público.

No obstante, pueden producirse pequeños desfases temporales entre ingresos y gastos, que, en cualquier caso, tienen un impacto "mínimo". De hecho, las fuentes recalcan que los pagos son cubiertos enteramente con aportaciones de los bancos, sin comprometer de ningún modo el uso de fondos públicos.

NO DESCARTA ELEVAR LAS APORTACIONES DE LOS BANCOS

Por otro lado, el FGD mantiene el compromiso legal de alcanzar unos recursos en 2024 equivalentes al 0,8% de los depósitos garantizados, de manera que es este objetivo el que determina la senda de aportaciones a realizar por las entidades.

En definitiva, no ve necesario que los bancos deban incrementar sus aportaciones, al menos, "a día de hoy". Los posibles cambios en esta senda vendrán condicionados por la capacidad del fondo para atender sus compromisos alcanzando el objetivo de recursos establecido para dentro de seis años.

DOS AÑOS DE SUPERÁVIT

Según los últimos datos disponibles, correspondientes al cierre del ejercicio 2017, el FGD generaba un superávit de 356,96 millones de euros. Esta cifra, aunque es positiva para las cuentas estatales, es más de un 20% inferior a la registrada en el año 2016, primera vez que el fondo público cerró su balance en 'verde'.

El descenso del superávit se debió principalmente a un aumento de las partidas extraordinarias, que dobló su importe hasta 550,3 millones de euros, así como a pérdidas por deterioro del inmovilizado por valor de 66,8 millones de euros.

Por otro lado, el último informe realizado por expertos independientes sobre la cartera protegida de Sabadell (CAM) a 31 de diciembre de 2017, se estimaba una pérdida total durante la vigencia del EPA de 12.248 millones de euros, por lo que el coste estimado para el FGD sería de hasta un total de 6.693 millones de euros, resultando una pérdida prevista pendiente de liquidar, tras los pagos efectuados, de 4.883 millones de euros.

Asimismo, en el caso de la cartera protegida de BBVA (Unnim), estiman una pérdida total durante la vigencia del EPA de 3.633 millones de euros, por lo que el coste estimada para el FGD se ha elevado hasta 1.842 millones de euros, resultando una pérdida pendiente de liquidar, tras el pago ya efectuado, valorada en 1.709 millones de euros.