SANTANDER 14 Feb. (EUROPA PRESS) -
La empresa Nissan ha presentado ante el Juzgado de lo Social número 3 de Santander un recurso contra la sentencia por la cual el grupo japonés debe de abonar 737.651 euros a Pedro Olabarrieta por considerar el magistrado improcedente su despido como director general de Mecobusa y Fundimotor, en Los Corrales de Buelna (Cantabria).
Según aseguraron a Europa Press fuentes judiciales, Nissan presentó el recurso el pasado viernes, día 11, dentro del plazo de cinco días que la empresa automovilística tenía para recurrir la sentencia condenatoria por despedir sin justificación a Olabarrieta seis días antes de que se hiciera efectiva su jubilación.
Según se recoge en la sentencia, el magistrado argumenta que existieron cinco irregularidades en torno a la gestión del empresario, si bien sólo dos pueden ser calificadas como "reprobables", pero en ningún caso suponen "justificar el despido", sino que "podrían servir de base para una sanción leve".
Entre las irregularidades detectadas, la sentencia recoge que Olabarrieta depositaba un "excesivo poder empresarial" en una persona de su confianza, a la que adjudicaba subcontratas, además del "excesivo gasto" del empresario en las comidas de empresa cuando tenían lugar en el Balneario de Puente Viesgo.
Esta última presunta irregularidad se une a la de convocar con frecuencia reuniones de trabajo fuera del horario laboral, eligiendo la hora de la comida, práctica que, igualmente, también se califica como "habitual" entre altos ejecutivos.
También, la sentencia recoge otra "irregularidad" consistente en que mandó en diversas ocasiones al chófer adscrito a la empresa a realizar encargos personales, incluso a otras comunidades autónomas.
Igualmente, el magistrado del Juzgado de lo Social número 3 de Santander argumenta que los viajes prepagados a algunos trabajadores y cuyo dinero tenían que devolver posteriormente a la empresa era una práctica que se desaconsejó mediante Auditoría, si bien apenas existió "perjuicio económico", dado que siempre se devolvían los anticipos.
El despido tanto a Olabarrieta como al director financiero de Mecobusa y Fundimotor, Juan Malpica, se hizo efectivo el 5 de noviembre de 2004, como consecuencia de que una auditoría realizada a sus departamentos revelara "determinados incumplimientos de sus obligaciones en el ámbito laboral", según aseguró en su momento la empresa.
Fue tal el impacto que esta noticia causó en la planta corraliega que cuando ambos directivos acudieron a recoger sus pertenencias, se celebró de forma espontánea una manifestación de trabajadores y vecinos en apoyo de los despedidos.