MADRID 22 Abr. (EUROPA PRESS) -
La empresa Frosst Ibérica, filial de producción de medicamentos del grupo Merck Sharp & Dohme (MSD) en España, ha certificado su sistema de gestión de la responsabilidad social corporativa con la norma SGE 21 de Forética.
En un comunicado, Frosst señala que este reconocimiento "garantiza que ha implantado un sistema de gestión que permite tener un control y seguimiento de las posibles contingencias relativas a la responsabilidad social corporativa", así como desarrollar "una mejora continua" en este ámbito.
Con el fin de conseguir este sello, Frosst Ibérica se sometió a un proceso de auditoria realizado por SGS ICS Ibérica, y a la posterior revisión del Comité de Certificación designado por Forética.
Este sistema de gestión abarca en Frosst "todas las áreas de la compañía", desde la alta dirección a la acción social, pasando por las relaciones con clientes, proveedores, empleados, inversores, competencia y administraciones públicas, y la preocupación por el entorno social y medioambiental.
De esta forma, se convierte en la tercera empresa del sector farmacéutico en certificarse con la SGE 21, lo que pone de relieve "la creciente preocupación por los aspectos éticos y los relativos a la sostenibilidad" en esta industria.
La entrega del certificado tuvo lugar hoy en la planta MSD Frosst de Alcalá de Henares, con la asistencia del director de Operaciones de la empresa, Julio Feliciano, y el presidente de Forética, Fernando Mugarza.
Frosst fue fundada en julio de 1979 en Alcalá de Henares y cuenta con un sistema de gestión medioambiental certificado con la norma internacional ISO 14001, "lo que ha permitido un mejor control de los impactos medioambientales potenciales de la planta, un mejor control operacional y el fomento de la participación del personal de la planta".
El sistema de gestión SGE 21, lanzado en 2002 y con el que se han certificado ya una quincena de empresas, pretende introducir valores éticos auditables en la gestión corporativa, e incorpora criterios relativos las relaciones con clientes, proveedores, empleados, entorno medioambiental, accionistas, competencia y Administración.
Establece, por ejemplo, directrices sobre la publicidad interna de las políticas de RSC, la tramitación de las quejas de los clientes, la aplicación de la Declaración de los Derechos Humanos por los proveedores, la prevención de riesgos laborales, la gestión de residuos o la transparencia con los accionistas.
La certificación --para la que es indispensable que la empresa cuente con un código de conducta-- se revisa anualmente, y es retirada en el caso de que la empresa incumpla alguno de sus compromisos, extremo que por el momento no se ha dado.