MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -
Greenpeace ha pedido a los Estados miembros de la Unión Europea que rechacen la proposición realizada por el fabricante estadounidense de productos biotecnológicos Monsanto para obtener la licencia de cultivo de sus semillas de soja 'Round Up' modificadas genéticamente. Esta petición fue realizada con motivo de la celebración de la 'Semana Verde Internacional' que tuvo lugar recientemente en Berlín, y según informa la ONG en un comunicado.
De esta forma, el ex gerente de la compañía en Rumanía, Dragos Dima, explicó durante estos actos que Monsanto "va a contaminar la agricultura de la Unión Europea (UE) con su soja genéticamente modificada". Asimismo, añadió que la compañía biotecnológica solicitó a la Unión Europea poder cultivar en el continente las semillas de soja 'Round Up', ya que su actual licencia "permite la importación pero no el cultivo de estas semillas".
Dima apuntó, a su vez, que diez años después de la creación de la soja modificada de Monsanto "se han recogido datos suficientes en todo el mundo para poder decir que este producto nunca debería haber sido aprobado".
En sentido, un reciente estudio llevado a cabo por la organización ecologista pone de manifiesto el hecho de que desde que la compañía creó la soja "se ha perdido totalmente el control de este tipo de semillas". Así, la representante de Greenpeace para el Centro y este de Europa, Susanne Fromwald, resaltó que los Estados miembros de la Unión Europea "deben proteger la agricultura europea y oponerse a la petición de Monsanto".
DATOS NO OFICIALES
Un nuevo Informe de Greenpeace muestra como el cultivo de la soja transgénica de Monsanto en Rumanía "ocupa más hectáreas de las que se ha registrado de manera oficial". Por lo que, según la ONG el cultivo orgánico y convencional "ahora es imposible en varias regiones".
A juicio de Dima, las semillas de Monsanto "son una promesa envenenada", puesto que en Rumanía "no existe un debate previo a la introducción comercial de estos productos en su mercado", confirmó. Así, las autoridades "no han aplicado ninguna medida preventiva para reducir el impacto de este tipo de cultivos en la agricultura", lo que ha provocado que año tras año la resistencia a los herbicidas de la soja "haya aumentado de forma incontrolable".
Por su parte, los representantes del Gobierno de Rumanía, tras analizar los estudios realizados por Greenpeace al respecto, anunciaron que el cultivo de semillas transgénicas "se reducirá en 2006 y finalizará por completo antes de 2007". A pesar de esta medida llevada a cabo en Rumanía, Monsanto solicitó el permiso para cultivar este producto en toda Europa.
EXPERIENCIA EN OTROS PAÍSES
La experiencia adquirida tanto en Argentina como en Estados Unidos en el cultivo de este tipo de semillas "ha demostrado que las semillas de soja contaminan la agricultura tradicional y orgánica", recuerda Greenpeace. Además, el informe elaborado por el grupo ecologista destaca también que el cultivo de la soja de Monsanto "aumenta el uso de pesticidas".
El aumento de estas sustancias provocó la destrucción de los bosques, especialmente en Argentina, donde los productos de Monsanto están muy extendidos. Un estudio publicado recientemente en el país destaca las irregularidades que se produjeron en la introducción de estos productos, que pueden ser los causantes de efectos no controlados en los cultivos, lo que ha hecho saltar las alarmas sanitarias en estos países.