MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Tribunal de Gran Instancia de París ha sentado precedente en los casos de intoxicación con sustancias químicas, al admitir que el éter de glicol --disolvente utilizado en pinturas, barnices, tintas, cosméticos y productos de limpieza-- provoca graves malformaciones fetales y desórdenes reproductivos.
El Tribunal se pronunciaba ayer en el caso de Claire Naud, quien en 2001 denunció al taller de serigrafía para el que trabajaba, acusando a la empresa de haber permitido la contaminación con éter de glicol, y provocado presuntamente daños cerebrales a su hija durante los meses en que acudió a trabajar embarazada.
Según recoge la web especializada en responsabilidad social corporativa Novéthic, Naud acusa a Sérigraphie Aquitaine Flocage (SAF) de la encefalopatía que sufre su hija Roxane, nacida en 1992, una enfermedad que conlleva graves daños cerebrales y retrasos psicomotores.
El origen de esta afección no ha sido determinado por los médicos, aunque la demandante asegura que se debe a la exposición al éter durante su embarazo. Afirma que durante ese periodo, preocupada por los posibles efectos que tendrían en el feto las sustancias tóxicas que emanan de tintas y disolventes, alertó al médico de la empresa y a la dirección, pero sin éxito.
En 1999, tras leer un artículo sobre la contaminación con éter de glicol, decidió demandar a la empresa, lo que hizo dos años después. La primera audiencia del juicio se celebró en enero ante el Tribunal de Gran Instancia; en su alegato, el abogado de la demandante exigió que se reconociera la relación entre la exposición al éter y la enfermedad de la niña.
La empresa, por su parte, defendió que no existen pruebas de que el estado de la niña se deba a la actividad profesional de su madre, y que "nada demuestra" que la pequeña no sufre una enfermedad de origen genético. El veredicto de ayer el primero en la historia judicial francesa en establecer una relación causa-efecto entre el éter de glicol y las malformaciones, y permitirá la continuación del proceso.
CASOS PENDIENTES
Esta no es, además, la primera denuncia contra el éter de glicol en Francia. El otro caso pendiente de resolución es el de Thierry Garofalo, de 48 años y en situación de invalidez desde 1997: sufre problemas visuales, insuficiencias sanguíneas, envenenamiento de los tejidos musculares y esterilidad, que achaca a su trabajo como operario de IBM entre 1988 y 1993. Un primer informe de expertos estableció una relación de causalidad entre la exposición al éter y la esterilidad.
El abogado de Claude Naud, Jean-Paul Teissonière, considera que los casos relacionados con el éter de glicol son tan cruciales como los de contaminación con amianto, aunque menos conocidos por la opinión pública. Teissonière, quien prepara otros dos casos similares, está convencido de que las demandas aumentarán en los próximos años.
De hecho, se estima que cerca de un millón de personas podrían haber estado expuestas a estas sustancias en su actividad profesional sólo en Francia. Además de las denuncias de Naud y Garofalo (esta última en julio de 2002), existen decenas de procesos más en otros tribunales del país.
Según varios estudios, el éter de glicol, que entra fácilmente en el organismo por las vías respiratorias o la piel, podría estar relacionado con el cáncer de testículos, la esterilidad, el aumento de abortos y las malformaciones del feto. Hace seis años, Francia prohibió la venta de algunos éteres de glicol al público, pero se siguen utilizando en la industria.