BARCELONA 21 Jun. (EUROPA PRESS) -
La empresa químicotextil Industrias del Acetato de Celulosa (Inacsa) ha presentado un expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a 102 trabajadores de su planta de Sant Celoni (Barcelona), en la que trabajan 236 empleados, según informó hoy el sindicato UGT.
El sindicato denunció que la empresa, dedicada a la producción de hilo de acetato de celulosa --utilizado como seda artificial--, "ha incumplido" el plan de viabilidad presentado en 2004, cuando ya se despidieron a 109 trabajadores, e informó de que el comité de empresa "entiende que no existen causas económicas suficientes" para justificar la presentación del expediente.
Inacsa registró unas pérdidas de 217.000 euros en el primer trimestre del año, lo que supone un descenso del 22,5% respecto a las registradas en el mismo periodo del año anterior, cuando las pérdidas fueron de 280.000 euros.
Según el comité, a pesar de las pérdidas económicas de los últimos años, la situación financiera de la compañía "no es del todo mala", puesto que "poco a poco se van reduciendo las pérdidas y se constata un incremento de las ventas y de la productividad de los trabajadores de la planta".
Hasta marzo, la cifra de negocio de Inacsa alcanzó los 10,12 millones de euros, frente a las ventas de 7,26 millones en 2005, lo que representa un aumento del 32,71%.
MEJORA ECONÓMICA POR EL "ESFUERZO" DE LA PLANTILLA.
Además, el comité asegura que esta mejora de las cuentas se debe en buena parte al "esfuerzo" realizado por la plantilla y a las medidas tomadas en 2004, así como a la posterior negociación del convenio colectivo de la compañía, que incluyó medidas de flexibilidad adaptada a la demanda del producto en el mercado.
Las centrales sindicales de Inacsa también denunciaron una "situación de subcontratación y una abusiva realización de horas extra" en la planta de Sant Celoni.
Por todo ello, el comité de empresa alertó de que "no confía en el plan de viabilidad" presentado con el actual expediente de regulación, puesto que "no garantiza la viabilidad de la empresa en el futuro", e hizo hincapié en que el plan social presentado "no concreta medidas que sirvan para atenuar o reducir los perjuicios ocasionados a los trabajadores afectados".
La compañía atribuyó en mayo los malos resultados a la "atonía y dificultades del sector textil" y a la pérdida de competitividad de la compañía debido al diferencial de IPC de España con Europa, el "fuerte incremento de las materias primas" y los "desmesurados" aumentos del precio de la energía.
Asimismo, la compañía justificó las pérdidas por "factores ajenos" a su control, como el tipo de cambio euro-dólar y el nivel de los precios de gas natural.