MADRID, 16 Ene. (EUROPA PRESS) -
El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, respaldó hoy una revisión de la estructura del presupuesto europeo y de la Política Agrícola Común (PAC), tal como acordaron los jefes de Estado y Gobierno el pasado diciembre, pero alertó de la demagogia contra la PAC y subrayó que ésta no cuesta tanto como dicen sus críticos.
Durante su participación en los desayunos informativos de Europa Press, el comisario explicó que la PAC supone alrededor del 40% de las arcas comunitarias, de modo que, teniendo en cuenta que el presupuesto europeo es poco más de un 1% del PIB de la Unión, el gasto agrícola representa sólo un 0,4% del PIB de los Veinticinco.
En cambio, en políticas de I+D --en las que son mayores las aportaciones nacionales que las del presupuesto común-- el gasto europeo es del 1,9% del PIB como promedio. "Gastamos cinco veces más en I+D que en agricultura", resumió Almunia.
Así, rechazó también la ya famosa frase del ministro de Economía británico, Gordon Brown, que ha ilustrado sus críticas a la PAC tachando de absurdo dedicar más dinero a una vaca europea que a un niño africano. Para Almunia, "comparaciones como la de la vaca pertenecen más al lenguaje mitinero que al análisis".
El comisario señaló que "la PAC se está reformando bastante, y de forma seria", y que no hace mucho que esta política acaparaba el 70% de los presupuestos europeos. A su juicio, aunque algunas reformas están siendo "dolorosas" para los agricultores, van en la "dirección adecuada" y hay que seguir impulsándolas.
Recordó además que, en la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Hong Kong, la UE se comprometió a eliminar totalmente los subsidios a la exportación de productos agrícolas en 2013, un compromiso que, no hace mucho, habría creado "un escándalo" en las instituciones europeas.
Almunia afirmó que ya en 2006 comenzará la reflexión sobre cómo reformar la estructura del presupuesto europeo, no sólo de los gastos, sino también de los ingresos. El principal motivo es que desde hace años el principal ingreso de las arcas europeas son las aportaciones que hace cada país en función de su PIB y eso ha hecho que "las discusiones sobre saldo neto se hayan multiplicado, y las relaciones entre contribuyentes netos y receptores netos se hayan complicado".
Así, es necesario aumentar los mecanismos de recursos propios de la UE, porque "nadie quiere repetir la experiencia" de la Cumbre de Berlín de 1999, o de Bruselas en diciembre de 2005. El comisario incidió en que "no hay una decisión política" tomada sobre la vieja idea de un impuesto europeo, pero detalló que los "análisis técnicos" apuntan en tres direcciones: crear impuestos 'verdes' o ecológicos armonizados en toda la UE, usar el IVA --que actualmente representa un 20% del presupuesto europeo-- para extraer más recursos o utilizar el impuesto de sociedades, si se logra avanzar en una base imponible armonizada.
Las dos últimas opciones ofrecen la ventaja de que "oscurecen" la procedencia geográfica de los recursos, lo que podría mitigar la batalla entre países receptores y contribuyentes al presupuesto de la UE. "En los próximos años veremos avances en este sentido, pero no sé cuales", resumió.
En todo caso, el comisario opinó que la última Cumbre de Bruselas, donde se pactó el presupuesto europeo 2007-2013, tuvo un resultado "razonablemente bueno" para España, teniendo en cuenta que "ya no forma parte de los países atrasados de la UE", ya que su renta per cápita está en el 98% de la media europea --y, seguramente, en 2013 será incluso superior al promedio-- y que los principales contribuyentes de la UE tiene problemas presupuestarios.
Los resultados obtenidos por España --más de 9.000 millones de saldo neto en créditos de compromiso y más de 16.000 en créditos de pago-- son "vistos por otros países son brillantes, y desde aquí se ven como razonablemente buenos", afirmó.
ACUERDO CON EL PARLAMENTO
Almunia se mostró confiado en que el presupuesto para 2007-2013 será acordado con el Parlamento Europeo, que tiene autoridad presupuestaria, "sustancialmente en torno a las magnitudes" acordadas por los jefes de Estado y Gobierno en diciembre.
En su opinión, el acuerdo presupuestario de la Cumbre de la Bruselas es uno de los elementos positivos que permitirán a la UE superar la actual situación de incertidumbre. El segundo es el acuerdo de reforma del Pacto de Estabilidad alcanzado en marzo y con el que, a su juicio, "el marco fiscal y presupuestario (europeo) ha recuperado credibilidad". Agregó que a ello contribuirá el nuevo gobierno alemán liderado por Angela Merkel, que "quiere que el Pacto de Estabilidad se aplique con cabeza pero también con rigor".
Junto a estos dos elementos positivos, Almunia identificó dos retos pendientes de abordar: la revisión del presupuesto europeo y el debate tras el no a la Constitución europea en Francia y Países Bajos.
Sobre este punto, dejó claro que todo el mundo está de acuerdo en que en 2006 no se podrá "profundizar demasiado sobre la fórmula de salida", sino que la presidencia austriaca de la UE y la Comisión han decidido reflexionar más sobre el "contexto" que sobre el "texto" y analizar los problemas reales a los que se enfrentan los ciudadanos.
Según explicó, las primeras conclusiones desde el punto de vista institucional empezarán a verse en el primer semestre de 2007, cuando presidirá la UE un país de gran peso --Alemania-- y, además, serán las elecciones presidenciales francesas.
LIBRE CIRCULACION DE TRABAJADORES
Por otro lado, Almunia hizo referencia al posible levantamiento de la moratoria a la libre circulación de trabajadores de los nuevos socios de la UE a partir del 1 de mayo y se mostró cauto, apuntando que los países que no hicieron uso de esa moratoria --Reino Unido, Suecia e Irlanda-- "se sienten muy satisfechos", mientras que los que sí la impusieron han recibido flujos migratorios de otros países.
Así, estimó que "el saldo de los flujos migratorios no depende de haber hecho uso o no (de la moratoria)", sino de otros factores, y recordó que para los dirigentes y ciudadanos de los nuevos socios "resulta muy difícil" que se mantenga esa cláusula "por motivos de dignidad y de orgullo nacional", ya que se les mantiene la restricción mientras se les exigen esfuerzos de convergencia en otros asuntos.
Almunia quiso recordar a los presentes que él era ministro de Trabajo cuando España negoció su adhesión a la UE y que entonces insistía en que no era necesario imponer moratorias a España. "No imaginéis que suprimir la cláusula de salvaguardia va a hacer que los checos nos invadan", afirmó. Igual que sucedió con la adhesión española, argumentó que lo más probable es que los inmigrantes del este decidan regresar a sus países a medida que estos mejoren económicamente.