Lago Misurina - CIVITATIS
MADRID 24 Feb. (EUROPA PRESS) -
La celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 ha generado un impacto directo en el sector turístico italiano, con un incremento cercano al 10% en las reservas de actividades durante los meses de enero y febrero en comparación con el año anterior, según los datos de mercado registrados por la plataforma Civitatis.
Este crecimiento ha estado liderado principalmente por el mercado hispanohablante y luso, con especial incidencia de viajeros procedentes de España, Argentina y México, además de un sólido repunte del turismo interno italiano.
El informe destaca que los grandes eventos deportivos se han afianzado como una herramienta clave para combatir la estacionalidad del sector en el arco mediterráneo.
El análisis del volumen de reservas muestra un dinamismo superior en las ciudades vinculadas directamente al mapa olímpico. Verona, escenario de la ceremonia de clausura, ha experimentado un crecimiento del 30% en la contratación de servicios turísticos. Por su parte, el área de influencia de Venecia ha registrado un repunte del 12%, reflejando el efecto de capilaridad que el evento ha tenido sobre los destinos estratégicamente conectados con las sedes oficiales.
La cita olímpica en enclaves como Cortina d'Ampezzo, Bormio o Livigno ha proyectado una imagen renovada de la vertiente alpina de Italia. Este contexto ha derivado en una mayor demanda de experiencias que combinan el patrimonio cultural con el paisaje natural, destacando las visitas guiadas y las excursiones a los Dolomitas, que se han situado entre los productos más demandados del periodo.
ITALIA SE CONSOLIDA COMO DESTINO DE INVIERNO
Más allá del medallero, Milán-Cortina 2026 ha reforzado el posicionamiento de Italia como destino atractivo también en temporada invernal. Tradicionalmente asociada al verano, la gastronomía y el arte, la cita olímpica ha puesto en valor su vertiente alpina.
Para el sector turístico, este tipo de eventos supone una oportunidad estratégica: amplían la estacionalidad, diversifican la demanda y generan una narrativa positiva asociada al país anfitrión. En el caso italiano, la combinación de deporte, paisaje y cultura ha demostrado ser un binomio ganador.
El crecimiento no se ha concentrado únicamente en Milán y Cortina d'Ampezzo, sino que se ha extendido a distintas sedes oficiales y áreas próximas. Venecia, situada en el entorno de influencia de los Juegos Olímpicos de Invierno, ha registrado un aumento de reservas superior al 12%, mientras que Verona --una de las sedes oficiales y escenario de la Clausura-- ha experimentado un crecimiento de más del 30% durante los dos primeros meses del año.
Estos datos reflejan cómo el evento ha dinamizado no solo los puntos estrictamente deportivos, sino también los destinos estratégicamente conectados al mapa olímpico.
En este contexto, los viajeros que han aprovechado su desplazamiento a la zona olímpica han podido complementar su estancia con experiencias como, la excursión a los Dolomitas desde Venecia -uno de los grandes paisajes naturales vinculados a la competición- o la visita a una bodega en el Lago de Garda, con cata de vino y aceite. Propuestas que permiten descubrir el entorno alpino y la tradición gastronómica del norte de Italia más allá de las pruebas deportivas.
Con Milán-Cortina 2026 ya clausurados, Italia no solo cierra unos Juegos Olímpicos de Invierno de récord en lo deportivo, sino también una edición que ha impulsado su atractivo global y ha despertado el interés de miles de viajeros que ahora miran al país con una nueva perspectiva.