El presidente de Grand Tibidabo afirma que la quiebra es "técnica" y que no afecta al parque ni a diset

Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: lunes, 18 octubre 1999 18:11

Barcelona, 18 Oct. (Europa Press) -

El presidente de Grand Tibidabo, Francesc Xavier Pintó, manifestó

hoy a Europa Press que la quiebra de la compañía es "técnica", dado

que no podía hacer frente al desequilibrio patrimonial creado por la

deuda fiscal de 5.000 millones de pesetas, y que generaba unas

pérdidas permanentes en la compañía.

Sin embargo, aclaró que "la quiebra no afecta ni al Parque de

Atracciones del Tibidabo (PATSA) ni a la compañía de juguetería

Diset, sino sólo a la holding Grand Tibidabo".

Según Pintó, la quiebra ha sido planteada ante los juzgados debido

a que el pasivo de la compañía era superior al activo, pues tenía

capital suscrito de 6.236 millones de pesetas, unas pérdidas

acumuladas de 4.300 millones y un endeudamiento de más de 5.000

millones con Hacienda.

Pintó señaló que este endeudamiento está recurrido. La decisión de

la quiebra ha sido tomada por "unanimidad de todo el Consejo de

Administración", que está formado por el propio Pintó, Rafael Espino,

responsable de Cartera GT, María Rosa Tejedo, presidente de ADFPA

(Asociación para la Defensa del Pequeño Accionista) y Javier

Goicoechea.

La viuda de Sánchez Bella, Isabel Craswell, había dimitido del

consejo, aunque detiene el 10,5 porciento del capital.

El capital de la compañía está así distribuido: 21,5 por 100 es

autocartera con las acciones de Javier de la Rosa, un 20 por ciento a

la asocaición ADPA liderada por Rosa Tejedo, un 6 por ciento a

Cartera GT y un 10,5 por ciento a Sánchez Bella, el cual comunicó en

su día que había comprado las acciones pidiendo un crédito personal.

La Junta Genral prevista para el miércoles próximo ha sido

desconvocada, según Pintó, porque no se podía hacer frente al

desequilibrio patrimonial generado en la empresa, y antes de

disolverse Grand Tibidabo se ha preferido presentar la quiebra.

"Debíamos pasar el capital de 6.300 millones a 1.900", dijo Pintó,

"pues en caso contrario la compañía debía de disolverse, y para

evitar su disolución, hemos presentado una quiebra voluntaria, que es

técnica, que es el procedimiento más rápido y contundente, para

garantizar la continuidad, los intereses de los accionistas y de los

acreedores. Es una medida cautelas para salvaguardar los activos de

la compañía", añadió.

UNA LARGA HISTORIA CON FINAL ANUNCIADO

Grand Tibidabo culmina de este modo una larga historia donde

pequeños ahorradores buscaron pingües beneficios en las empresas de

Javier de la Rosa, en este caso en el Consorcio Nacional del Leasing,

primero, y en Grand Tibidabo después.

Grand Tibidabo estuvo presidida por Javier de la Rosa hasta que en

1994 tuvo que dejar la presidencia a raíz de una tumultuosa Junta

Geneal en que los pequeños accionistas --unos 10.000-- le exigieron

responsabilidades.

Un grupo de estos accionistas, liderados por el abogado Xavier

Nart, presentó una querella criminal contra Javier de la Rosa y su

causa se instruye todavía en el Juzgado de Instrucción número 1 de

Barcelona.

A partir de ese año la compañía fue presidida por personas afines a

Javier de la Rosa, como Joan Cruells, implicado en el caso Grand

Tibidabo, y postriormente por Jaume Casajoana, el polémico ex

ministro de Franco, Alfredo Sánchez Bella, y finalmente Francesc

Xavier Pintó que ha instado la quiebra de la compañía, una quiebra

que muchos veían anunciada hace tiempo, pero que no acababa de

materializarse.

En la última Junta General no celebrada, del pasado mes de junio,

se preveía ya que el final no podía ser más que presentando un

expediente concursal de quiebra ante el juzgado, que se ha aplazado

hasta hoy, dos días antes de la celebración de la Junta General, y al

día siguiente de la celebración de las elecciones catalanas, donde la

atención de la opinión está más centrada en el resultrado de las

urnas.

En estos cinco años transcurridos, desde que Javier de la Rosa dejó

la compañía, las pérdidas se fueron acumulando debido al fuerte

pasivo en que dejó la compañía el citado financiero, el cual tras

años de negociaciones, acabó con un pacto con Francesc Xavier Pintó,

por el que se disponía a saldar su deuda abonando 4.200 millones de

pesetas, en su mayor parte a través de su paquete de acciones que era

del 21,5 por ciento.

Todos los años la Junta General de Grand Tibidabo era un

espectáculo por los gritos, insultos e improperios de los pequeños

accionistas que dirigían fundamentalmente sus iras contra Javier de

la Rosa, el cual en la sombra continuaba planeando sobre todas las

juntas.

Patéticas eran las juntas generales de Grand Tibidabo en la que

asistían, como accionistas principales, dos administradores

judicales, enviados por el juez instructor del "caso De la Rosa",

Joaquín Aguirre, quienes votaban en favor o en contra de las

propuestas, debido a que las acciones de De la Rosa estaban

embargadas judicialmente.

La crisis financiera de Grand Tibidabo mientras tanto se agudizaba.

Se calcula que las pérdidas de la compañía han sido superiores a los

35.000 millones de pesetas, según se comentó en distintas juntas

generales.

Contenido patrocinado