Archivo - Aeropuerto de Heathrow en Londres. - EUROPA PRESS - Archivo
MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -
Un fallo técnico en el control del tráfico aéreo de Reino Unido, ocurrido el pasado 8 de septiembre, generó un coste económico de entre 48 y 76 millones de libras esterlinas (entre 57,5 y 91 millones de euros) para el sector turístico británico y las aerolíneas extranjeras, después de la cancelación de un total de 1.800 vuelos, junto con importantes retrasos y desvíos.
Así se desprende de un reciente informe elaborado por el Centro de Monitoreo Cibernético (CMC) británico, que calificó el incidente como un evento de categoría 1 en su escala de cinco puntos, cuando 1 representa el menor impacto y 5 el mayor.
En clave nacional, el impacto financiero fue de aproximadamente 33 millones de libras (39,5 millones de euros) y afectó a más de 70 organizaciones del país británico.
Además, el impacto total también alcanzó en total 800 vuelos adicionales que sufrieron retrasos de más de dos horas y otros 60 que fueron desviados. Si bien la interrupción del sistema se solucionó el mismo día, las alteraciones en los horarios de las compañías aéreas continuaron hasta el 11 de septiembre.
Más de tres cuartas partes del impacto financiero recayeron sobre las aerolíneas, mientras que Servicios Nacionales de Tráfico Aéreo (NATS), la entidad donde se produjo el fallo, sufrió un impacto relativamente menor.
Desde el informe también se aborda el impacto humano del suceso, remarcando que, si bien la seguridad no se vio comprometida, éste causó "considerables inconvenientes" a los pasajeros, ya que algunos perdieron conexiones, pasaron noches en aeropuertos, sufrieron largas esperas a bordo de los aviones y se perdieron reuniones importantes, eventos o encuentros familiares.
"El personal del aeropuerto y de las aerolíneas trabajó horas extras para ayudar a los pasajeros y restablecer los horarios, y en algunos casos sufrió insultos por parte de pasajeros frustrados", ha añadido.
"NO HAY INDICIOS DE ACTIVIDAD CIBERNÉTICA"
En la evaluación del Centro de Monitoreo Cibernético, su comité técnico ha aclarado que el suceso fue causado por un fallo técnico "accidental" y "no fue malintencionado", afirmando también que "no hay indicios de actividad cibernética".
Fruto de su análisis, también ha destacado que el incidente causó interrupciones pero ha negado que fuera un riesgo para la seguridad. "NATS mantuvo la separación segura entre aeronaves en todo momento, y las restricciones de tráfico impuestas fueron una medida deliberada para preservar los márgenes de seguridad", ha explicado, además.