Actualizado 05/10/2018 15:06 CET

El Nobel a Murad "es un reconocimiento a las minorías religiosas perseguidas"

Nadia Murad con  Alfonso Dastis
Europa Press - Archivo

MADRID, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -

La ONG Puertas Abiertas ha celebrado el Premio Nobel de la Paz que ha sido concedido a la activista yazidí Nadia Murad porque supone un reconocimiento a las minorías religiosas, que "están siendo perseguidas desde antes incluso de que apareciese el Estado Islámico".

"Muchos se han quitado su ropa del Estado Islámico y se han mezclado con la población, así que el peligro sigue estando ahí y es difícil que se vaya si la comunidad internacional no hace presión", ha señalado a Europa Press el responsable de Comunicación de Puertas Abiertas, Pau Amat.

En este sentido, ha pedido a los gobiernos "medidas para proveer protección y ayuda" a los pueblos, en su mayoría cristianos, destruidos en el noreste de Irak. "La situación ahora mismo es de mejora después de que el Estado Islámico fuese derrotado, pero muchos cristianos tienen miedo todavía de regresar a sus pueblos", ha explicado Amat.

"Ahora hay una mejora porque la situación era brutal, pero hay un miedo latente sobre los peligros que puedan ocasionar los radicales escondidos", ha añadido.

Para el responsable de Comunicación, el premio a Nadia Murad es de "gran celebración" para todas las instituciones y entidades que trabajan por defender los derechos de las minorías religiosas. "Vemos como la persecución y el extremismo religioso van en aumento año a año y voces como las de Nadia suman fueras para hacer frente al peligro de la intolerancia religiosa", ha apuntado.

En todo el mundo, según datos de la ONG, hay "mínimo" 215 millones de cristianos que están siendo perseguidos a un nivel "alto, muy alto o extremo" en 50 países distintos. "Corea del Norte es el primero de esos países, lleva dieciséis años consecutivos en el primer puesto", ha afirmado Amat.

Además, la organización contabilizó el año pasado un total de 3064 asesinatos verificados en todo el mundo a causa de la fe cristiana y 1020 agresiones sexuales contabilizadas por el mismo motivo.

NOBEL DE LA PAZ TRAS SER SECUESTRADA POR EL ESTADO ISLÁMICO

La activista Nadia Murad fue secuestrada en 2014 por el grupo terrorista Estado Islámico, que raptó a unas 3.000 mujeres y niñas en la parte norte de Irak. Murad logró escapar después de tres años de "pesadilla" y, desde entonces, se ha convertido en una de las principales voces de la minoría yazidí en todo el mundo.

En opinión del Comité Noruego, "ha demostrado una valentía poco común al contar su propio sufrimiento y hablar en nombre de otras víctimas" para llamar la atención de la comunidad internacional. En el pueblo donde vivía Murad, cientos de personas fueron masacradas y las niñas y mujeres más jóvenes fueron raptadas para ser utilizadas como esclavas sexuales.

La progresiva liberación de las zonas tomadas por Estado Islámico ha ido sacando a la luz algunas de estas historias, que dan cuenta por ejemplo de matrimonios forzados en los que la violación se convertía en herramienta de castigo ante cualquier atisbo de desobediencia al hombre, según recoge el secretario general de la ONU, António Guterres, en su último informe sobre violencia sexual, publicado en marzo de este año.

Hasta noviembre de 2017, más de 3.200 civiles, entre ellos 1.135 mujeres y 903 niñas, fueron liberados de Estado Islámico, si bien una cifra similar de rehenes seguían desaparecidos. La ONU y otras organizaciones defensoras de los Derechos Humanos temen que éstas y otras cifras sean incluso mayores, en la medida en que no siempre es fácil conocer este tipo de datos en un contexto de conflicto.

En el caso de la violencia sexual en Irak, Guterres señaló en su informe entre los principales desafíos la falta de conocimiento de la cifra real de casos debido a la inseguridad, el miedo a represalias o unas convenciones sociales que priorizan el honor familiar o que extienden también la culpa de los abusos a cualquier persona que se haya visto relacionada con Estado Islámico, aunque fuese por la fuerza.

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