Actualizado 03/08/2015 13:48 CET

El asesinato de hijos también es violencia de género

El exdelegado del Gobierno cifra en 44 el número de menores asesinados la última década

   MADRID, 3 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Los asesinatos por parte de hombres a los hijos que tienen en común con su expareja también son otra forma de violencia de género, fruto del carácter "extensivo" de este tipo de agresiones, según ha explicado a Europa Press el exdelegado del Gobierno para Violencia de Género Miguel Lorente.

   El último caso de este tipo tuvo lugar el pasado viernes en la localidad de Moraña (Pontevedra), cuando un hombre divorciado llamó a su expareja y le comunicó que iba a matar a sus dos hijas, de 4 y 9 años, y que horas después fueron encontradas degolladas  él, en estado de semiconsciencia, tras cortarse las venas.

   Sin embargo, la estrategia de los agresores de dirigir la violencia hacia el entorno cercano de la víctima puede ir más allá y afectar, por ejemplo, a la actual pareja de ella, como ocurrió en julio en la localidad orensana de Arbo, donde una mujer y su actual pareja fueron asesinados por la expareja de ella.

   También pueden verse afectados los padres de ella, o incluso de su entorno cercano, como ocurrió en Sevilla a mediados de julio, cuando fue asesinado a cuchilladas un sacerdote a quien el agresor creía responsable aconsejar a su exmujer la separación. "Después fue a matar a la mujer y le detuvieron", ha recordado el experto.

   A juicio de Lorente, todos estos casos son susceptibles de tratarse como violencia de género, debido al hecho de que el móvil parece ser el de causar dolor a la expareja. "Es una forma cruel de hacer daño a la madre", ha explicado, en referencia al caso de Moraña.

   Así, ha recordado que ya en los años ochenta se describió el fenómeno de la violencia de género como un tipo de agresión capaz de mostrarse de forma "extendida". "Esto significa que es una violencia que, cuando busca herir y dañar a la mujer, en lugar de hacerlo directamente, puede recurrir a hacer daño a personas que tengan especial significado para ella", ha detallado.

   De este modo, lo que intentan los asesinos mediante este crimen es "hacerle este daño a la mujer y hacerle sentirse responsable de este crimen" porque, según ha explicado, "la mujer no solamente va a sufrir el impacto y la pena por el asesinato" sino que, además, "en algún momento va a rebobinar y a pensar que si hubiera hecho algo distinto esto no hubiera ocurrido". "Es algo que genera un impacto y un trauma mucho más grave".

   En todo caso, ha señalado que, antes, cuando se producían casos de este tipo, en el que el agresor asesinaba a los hijos, "también mataba a la madre y se suicidaba como una forma de borrar su huella en la sociedad y acabar con todo".

   Sin embargo, asegura que "ahora se están viendo casos en los que se mata a los hijos pero no se mata a la madre". Entre estos, ha señalado el caso de José Bretón u otros que se han producido en localidades como Campillo (Málaga), en Manzanares (Ciudad Real) o en el País Vasco.

900.000 NIÑOS SUFREN VIOLENCIA DIRECTA

   En total, hasta el 31 de julio de 2015, son 23 el número de mujeres asesinadas en 2015 a manos de sus parejas o exparejas, según los datos  datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la cifra más baja por estas fechas desde 2009.

   El último caso ocurrió el pasado viernes en Palma de Mallorca, cuando un hombre de 33 años fue detenido por, presuntamente, degollar a su expareja. En cifras generales, cada año mueren en España a manos de sus parejas un total de 60 mujeres, según Lorente.

   Sin embargo, teniendo en cuenta el número de niños y niñas asesinados en un contexto de violencia de género, la cifra se eleva a 44 en la última década, según asegura Lorente. De media, se producen entre cuatro y cinco casos cada año, explica.

   "Alguien puede pensar que, atendiendo a los datos, es una cosa totalmente mínima --ha advertido-- pero, si nos situamos dentro de lo que es la violencia de género, lo primero que tenemos que ver es que en España cada año hay unos 900.000 niños y niñas que viven en un ambiente donde el padre maltrata sistemáticamente a la madre, por lo que ya están sufriendo violencia".

   Además, señala que en torno a 600.000 niños sufren además violencia directa por parte del padre. "La violencia contra los menores es algo habitual dentro de la violencia de género", ha advertido. Por ello, ha señalado el asesinato de menores como algo que, pese a no ser "frecuente", sí es, en cambio, "habitual" como parte de esta lacra.

MANTENER EL FOCO EN LA MUJER

   El experto en violencia de género ha advertido también de la urgencia de mantener el foco de combate contra esta lacra en la protección de la mujer, pese a que esporádicamente se produzcan casos en los que se ven afectadas personas de su entorno cercano de forma extensiva.

   Así, ha manifestado que, cuando ocurre así, "puede llevar a incomprensión" de lo que es realmente la violencia de género: "La violencia de género es una violencia contra las mujeres, y cuando las mujeres tienen redes de apoyo, el agresor puede entenderlo y dirigir la violencia hacia esas personas --ha matizado--. La violencia de género tiene el foco en la mujer y para llegar a ese foco puede utilizar distintas alternativas".

   Por eso, ha indicado que, pese a que se produzcan fenómenos de este tipo, "no se trata de meter gente" dentro del concepto de violencia de género debido a que, de lo contrario, se corre el riesgo de perder la perspectiva de que este tipo de agresiones tienen el foco en la mujer.

   "A nadie se le ocurriría decir que la hepatitis es una enfermedad del corazón, aunque al final las consecuencias de la hepatitis afecten a este órgano, porque al final se perdería la perspectiva de cómo actuar para erradicar la enfermedad", ha explicado.

   Por eso, considera que "no es necesario" que las políticas de violencia de género incluyan recursos para padres, madres, parejas actuales e hijos de las mujeres afectadas por esta lacra y afirma que "hay suficientes recursos legales" para protegerles ante cualquier riesgo.

INVESTIGAR CASOS DE SEPARACIONES

   En cambio, sí considera necesario avanzar hacia mejores medidas de protección y prevención de aquellos casos en los que se detecte violencia de género y, al mismo tiempo facilitar la "detección" de casos no denunciados (calcula que el 80% de los casos no llevan a una denuncia) a través de los juzgados de familia.

   "La mayoría de mujeres que no denuncian (el 75%) salen de la violencia mediante la separación --ha asegurado--. Acuden a un juzgado de familia y se separan, con toda la violencia y con todos los problemas, pero no quieren denunciar".

   En todo caso, considera necesario que las administraciones y juzgados estén prevenidos para detectar eventuales casos de violencia de género en los procedimientos de separación para que, en caso de ser así, se puedan poner en marcha los mecanismos adecuados para prevenir futuras agresiones después de la separación, aún cuando no se haya interpuesto una demanda previa.

   "Son mecanismos que tenemos que ir introduciendo con responsabilidad, igual que en los sistemas de salud, porque el espacio de aparente inexistencia de violencia es lo que está generando estos resultados --ha urgido--. En Moraña, hasta el jueves parecía que no pasaba nada, pero ese no pasar nada está lleno de sucesos, de referencias, de elementos y claves que podemos detectar. Tenemos que romper esa normalidad."

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