Eva, Ana, Evelyn y Saedi, de tuteladas por la Administración a adultas a los 18 años: "No todos estamos preparados"

Actualizado 26/10/2018 18:02:56 CET
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   Incertudumbre, soledad y burocracia, principales barreras con las que se topan 3.300 jóvenes tutelados cada año

   MADRID, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un grupo de jóvenes extuteladas han reclamado este viernes 26 de octubre en Madrid que la salida del sistema de protección se extienda hasta los 21 años y sea más flexible e individualizada porque "no todos los chicos y chicas están preparados para la emancipación" cuando llegan a la mayoría de edad. "Cada caso es un mundo", han advertido.

En España hay 300.000 niños en riesgo de perder el cuidado parental, cerca de 44.000 menores bajo la tutela de las administraciones autonómicas --bajo acogimiento residencial o familiar-- y, cada año, alrededor de 3.300 dejan de estarlo al cumplir la mayoría de edad, según los datos facilitados por Aldeas Infantiles, que ha presentado el proyecto 'Preparados para emanciparse', desarrollado junto a CELCIS y cofinanciado por la Unión Europea.

Eva, Ana, Saedi y Evelyn han estado bajo el sistema de protección en distintas comunidades autónomas, pero las cuatro coinciden en que la burocracia, la incertidumbre sobre el futuro y la soledad son las principales barreras a las que se enfrentan la mayoría de las personas que, como ellas, han tenido que enfrentarse de golpe a la vida adulta.

Evelyn, de 21 años, salió de un centro de menores seis meses antes de alcanzar la mayoría de edad para vivir en un 'piso de autonomía' con otros chicos en su misma situación administrativa, con la ayuda de un educador. "Estábamos acostumbrados a que nos lo hicieran todo en el centro. Al llegar a este piso no sabia ni qué comer", asegura en una entrevista con Europa Press.

Para esta estudiante de Grado Superior de Administración y Finanzas, la sensación de soledad también ha sido una piedra en este camino hacia la independencia, pero le consta, después de tratar con jóvenes extutelados de otras comunidades autónomas que su situación fue más llevadera que la de otros.

"Hay muchas diferencias entre comunidades autónomas. Cuando cumples 18 años pasas de tenerlo todo a no tener nada y hay chicos y chicas que se han visto desamparados y han tenido que volver con sus familias, cuando en teoría han sido retirados de ellas (por la Adminitración). No les queda más remedio porque no tienen dónde ir", lameta Evelyn.

"LOS MISMOS DERECHOS Y AYUDAS EN TODAS LAS CCAA"

Por ello, propone que se equiparen los derechos y ayudas de todos los jóvenes extutelados, independientemente de la comunidad en la que vivan, y se cree una 'ventanilla única' o un recurso específico en toda España para atenderles en este proceso de emancipación.

"La incertidumbre de no saber qué va a pasar al día siguiente, vivir el día a día sin saber nada más...". Así describe Eva, estudiante de Magisterio en Educación Infantil, su "emancipación" hace tres años en Tenerife. A esta sensación de incertidumbre se sumaron las dificultades con las que se encontró para poner en orden toda la burocracia que se requiere para llevar una vida independiente.

Sadie, de 19 años, asegura que lo que más dificultades le ha supuesto ha sido verse "sola" en un piso, pese a compartirlo con más jóvenes. "En el centro me sentía como en familia", asegura sobre su relación con el resto de niños y adolescentes con los que convivió y los educadores que la atendieron durante años. Ahora estudia un Grado medio de Atención a personas con dependencia y participa en el Consejo de Jóvenes de Aldeas.

"SE NECESITAN PLANES INDIVIDUALIZADOS"

Aunque ella admite que no ha tenido grandes problemas en su emancipación, sí conoce en primera persona el caso de otros jóvenes con una discapacidad física o intelectual u otras situaciones en los que este proceso ha sido "muy complicado".

Por ello, insiste en que las administraciones tienen que tratar cada caso de manera "individualizada" y extender hasta los 21 años la protección. "Hay que elaborar planes individualizados y adaptarlos a cada una de las situaciones. La institución debe adaptarse a los menores y no estos a ella", insiste esta joven que se declara feminista y quiere dedicarse en su vida a "luchar por la igualdad de género".

"HAY QUE ESCUCHAR A LOS JÓVENES"

Ana, que vivió nueve años en una residencia de Aldeas Infantiles en Canarias, admite que su principal barrera fue desprenderse de ese "vínculo afectivo" que mantenía con los niños y educadores del centro. Considera que este apoyo tras la emancipación debería mantenerse y no romperse de golpe. "Sales de una burbuja", apunta esta aspirante a trabajadora social, que sueña con dedicarse a atender y mejorar la vida de los niños que están bajo la protección de la Administración.

Considera que es "muy importante" escuchar a los jóvenes tutelados y, para ello, plantea la necesidad de organizar reuniones con las administraciones para que "tomen nota" de todo lo que hace falta para mejorar el sistema de protección.

Las propuestas de estas cuatro jóvenes es una de las patas del proyecto 'Preparados para emanciparse', que tiene una duración de dos año y el objetivo es garantizar a los nuños y jóvenes un sistema de protección infantil en el que los profesionales y educadores que los acompañan tengan la mejor preparación posible y cuenten con las herramientas necesarias para garantizarles un exitoso proceso de emancipación e integración en la sociedad.

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