KIEV, 19 Abr. (Reuters/EP) -
Ucrania pretende obtener unos 740 millones de euros de la conferencia de donantes que se celebrará este martes para paliar las consecuencias del accidente nuclear de la central de Chernobil, ocurrido hace 25 años. Sin embargo, el desastre en la planta nipona de Fukushima-1 hace peligrar esta recaudación, ya que Japón era hasta ahora el principal contribuyente.
Un funcionario de la Comisión Europea ha adelantado que la ayuda recaudada en la conferencia será menor que la esperada por el Gobierno de Ucrania. "Si conseguimos más de 500 millones de euros, será visto como un éxito", ha dicho, bajo condición de anonimato.
En este sentido, ha indicado que el factor más determinante en la reducción de esta ayuda es la situación por la que atraviesa Japón, uno de los principales donantes, tras el terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo. "Ahora está intentando ver cuánto dinero necesita para resolver sus propios problemas", ha agregado.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha comprometido 110 millones de euros adicionales durante una reunión con el presidente ucraniano, Viktor Yanukovich. "Esperamos que nuestros socios aumenten también sus contribuciones con el fin de completar los trabajos para 2015", ha dicho.
El objetivo de esta reunión, que se celebrará en Kiev, es recaudar el suficiente dinero para construir un nuevo armazón de contención para el reactor número cuatro de Chernobil, ya que en el antiguo han comenzado a surgir algunas grietas que ponen en peligro la seguridad del entorno ante el riesgo de que se produzcan nuevas fugas radiactivas.
Esta nueva construcción, de 100 metros de altura, podrá contener la radiactividad hasta finales de siglo, lo que permitirá a los operarios desmantelar la estructura actual y retirar los residuos contaminantes a un lugar más seguro.
Está previsto que a esta conferencia acudan los líderes del G-8, entre ellos el primer ministro francés, François Fillon, como representante temporal del grupo, la Unión Europea y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon.
Algunos de estos mandatarios podrían visitar los restos de Chernobil, ubicada en las cercanías de Prypyat, una pequeña ciudad que quedó completamente deshabitada tras el accidente. Según las cifras oficiales, solo 31 personas murieron a causa de la explosión nuclear, aunque otras muchas han fallecido posteriormente por enfermedades derivadas de la radiación.