Dicen tener pruebas para imputar a 50 miembros del régimen a varios niveles
GINEBRA, 18 Ago. (Reuters/EP) -
Las fuerzas de seguridad sirias han disparado contra manifestantes pacíficos en todo el país, a menudo a corta distancia y sin advertencia previa, matando a al menos 1.900 civiles en lo que podría equivaler a crímenes contra la Humanidad, han señalado este jueves los investigadores en materia de Derechos Humanos de la ONU.
El régimen de Bashar al Assad ha empleado tanques, granadas, francotiradores, armamento pesado y helicópteros para reprimir las protestas contra el presidente, añaden en su informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que precisamente el próximo lunes mantendrá una sesión especial para hablar de Siria.
"La misión ha encontrado un patrón de violaciones de Derechos Humanos que constituyen ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil, que podrían equivaler a crímenes contra la Humanidad", reza el informe, que cita específicamente los Estatutos de Roma del Tribunal Penal Internacional (TPI).
El equipo, cuyo informe cubre de mediados de marzo a mediados de julio, no recibió autorización para entrar en Siria pero se entrevistó con víctimas y testigos en la región.
Los investigadores han recopilado una lista de 50 presuntos autores de delitos a varios niveles en el Gobierno sirio. El informe aclara que podrían presentar información confidencial "en el contexto de futuras investigaciones y posibles imputaciones por un fiscal competente".
DISPARAR A MATAR
Entre los 1.900 fallecidos figuran niños y sus heridas son "acordes con una aparente política de disparar a matar", reza el documento, que precisa que algunos de los muertos fueron rematados con cuchillos.
Las autoridades sirias, en una carta remitida a los investigadores de la ONU, afirman que la cifra de 1.900 es correcta, pero afirman que incluye a policías y soldados, según el informe de 22 páginas, cuya publicación coincide con la sesión a puerta cerrada que celebra esta tarde el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York.
"Relatos de testigos indican que hubo un modus operandi generalizado de matar a civiles usando a) fuerzas sobre el terreno, b) francotiradores en tejados y c) capacidad aérea. En coherencia con una apartente política de disparar a matar, muchas de las heridas de bala de las víctimas estaban en la cabeza, el pecho y en general en la parte superior del cuerpo", explica el informe.
"Los niños no sólo han sido objetivo de las fuerzas de seguridad, sino que han sido repetidamente objeto de las mismas violaciones de los Derechos Humanos y criminales que los adultos, incluidas torturas", precisa.
La tortura, incluidas fuertes palizas y electroshocks, ha sido generalizada, mientras que la suerte de cientos de personas detenidas en operaciones masivas se desconoce, afirman los investigadores.
El equipo ha corroborado las declaraciones de testigos respecto a "numerosas ejecuciones sumarias, incluidas 353 víctimas con nombre", que se produjeron fuera del contexto de las manifestaciones.
En cuanto a las protestas, el informe señala que "la mayoría de las muertes registradas se debieron a munición real, procedente de las fuerzas de seguridad, el Ejército y los 'Shabbiha', empleando Kalashnikovs y otras armas". Los 'Shabbiha' es una milicia civil alauí --el grupo chií al que pertenece la familia Al Assad-- próxima al Gobierno y acusada de participar en abusos.
SOLDADOS ABATIDOS POR NO DISPARAR
Por otra parte, ex soldados han contado que recibieron órdenes claras de usar munición real contra los manifestantes. "Aquellos que no dispararon contra civiles fueron disparados por la espalda por otros agentes de seguridad y por unidades de 'Shabbiha'", señala el informe.
"Había un claro patrón de francotiradores disparando contra manifestantes, incluidas informaciones de que oficiales fueron entrenados especialmente para ser usados contra manifestantes civiles", añade el documento.
Los investigadores de la ONU entrevistaron a más de 180 personas en cuatro países, algunas de las cuales siguen aún en Siria. Los testigos incluyen a soldados sirios que habían desertado "algunos de los cuales se negaron a seguir las órdenes de disparar a civiles", explican.
En cuanto a las manifestaciones en Homs en abril, un testigo ha indicado que "las fuerzas de seguridad no dieron ninguna advertencia antes de disparar contra los manifestantes".
En Hama, el 3 de junio, las fuerzas de seguridad pidieron a los manifestantes que no se acercaran al perímetro de seguridad. "Unos pocos manifestantes consiguieron llegar y entregaron flores a algunos agentes. Cuando se volvieron, las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes, provocando que se dispersaran o se tumbaran en el suelo (...) decenas de manifestantes fueron presuntamente abatidos", señala el documento.