Actualizado 30/06/2007 18:20 CET

Benedicto XVI considera "incompatible" la doctrina católica china pero abre la puerta a la reconciliación

CIUDAD DEL VATICANO, 30 Jun. (EP/AP)

El Papa Bendicto XVI consideró hoy "incompatible" la doctrina católica oficial china, guiada por el Estado, con los preceptos del Vaticano, aunque abrió la puerta a la negociación y el acercamiento a través de una misiva enviada a los obispos, presbíteros, personas consagradas y fieles que viven en el país.

En la carta, Benedicto XVI insitió en el derecho a elegir a los obispos, pero al mismo tiempo expresó su confianza en la posibilidad de llegar a un acuerdo con las autoridades chinas en torno al sistema de nominación.

China cortó sus lazos con el Vaticano en 1951, después de la ascensión del Partido Comunista, oficialmente ateo. Sólo se permite la celebración religiosa en aquellas iglesias controladas por el Estado, que reconoce al Papa como líder espiritual pero se encarga de elegir a sus propios obispos.

A través de la misiva, el Sumo Pontífice revocó las restricciones impuestas por el Vaticano contra la Iglesia china y reconoció que los fieles del país no tienen otra opción más que asistir a las misas reconocidas oficialmente.

Sin embargo, el Santo Padre abogó por la reconciliación al referirse, en el texto, a la "Iglesia Católica en China" como un conjunto sin divisiones. La carta supone el esfuerzo más significativo emprendido por Benedicto XVI para acercarse a los más de 12 millones de católicos de China, divididos entre la Iglesia oficial, auspiciada por la Asociación Católica Patriota China y otra más marginal, que no se encuentra reconocida por las autoridades.

"La purificación de la memoria, el perdón de los pecadores, el olvido de las injusticias sufridas y la restauración de la serenidad en los corazones inquietos pueden obligar a que nos alejemos de nuestras posiciones personales, de nuestros puntos de vista, surgidos de experiencias difíciles o dolorosas", explicó el pontífice.

En su mensaje, Benedicto insistió en que la Iglesia Católica no tiene ningún objetivo político en China. Al mismo tiempo, sin embargo, recordó que el Estado "no puede interferir en cuestiones relacionadas con la fe y la disciplina de la Iglesia".

"Está claro", escribió el Papa, "que la Iglesia pide al estado garantice a los católicos el completo ejercicio de su fe, respetando la auténtica libertad religiosa".

El Vaticano ha prestado mucha atención a la publicación de la carta: el texto ha sido traducido a cinco idiomas, entre ellos el cantonés y el mandarín, junto con dos apéndices que resaltan los puntos más importantes.

Además, en una nota adjunta a la carta, la Santa Sede expresó su voluntad de trasladar "en cualquier momento" su representación diplomática desde Taiwán a Beijing, tan pronto como se llegue a un acuerdo con el Gobierno chino.